Inversión óptima para el crecimiento laboral

Proporcionar herramientas eficaces para lidiar y recuperarse de las presiones resultado del trabajo incide en personas contentas y aumenta su sentido de responsabilidad
Tal Ben-Shahar, presidente del Consejo del Instituto en Ciencias de la Felicidad del Tecmilenio.
Tal Ben-Shahar, presidente del Consejo del Instituto en Ciencias de la Felicidad del Tecmilenio. (Carlos Rangel)

Monterrey

Incentivar la felicidad de los empleados de una empresa puede ser una buena inversión, y promover capacidades como la creatividad y la imaginación ya no puede considerarse un lujo sino una necesidad.

Tal Ben-Shahar es autor de reconocidos best sellers como Happier y Being Happy, y participó en el Foro Internacional de Ciencias de la Felicidad, realizado esta semana; además preside el Consejo Consultivo del Instituto de Ciencias de la Felicidad.

Estudioso de la psicología positiva, el especialista indicó que esta ciencia busca hacer ver a las personas que en la vida se tienen momentos malos y buenos, donde se enseña a lidiar con sentimientos como la tristeza y amplificar los momentos gozosos.

Sobre el Instituto de Ciencias de la Felicidad, Ben-Shahar indicó que su modelo no sólo será un modelo a seguir en México, sino que puede marcar la referencia a nivel internacional.

“La idea es que los alumnos que se gradúan de Tecmilenio de nuestros programas tomen y enseñen las ideas que aquí les damos”, apuntó el especialista.

ALEGRE FUERZA DE TRABAJO

En el mundo empresarial cada vez toma mayor conciencia el fomentar un mayor bienestar entre los empleados.

Tal Ben-Shahar refiere que las investigaciones sobre el tema indican que al aumentar los niveles de bienestar en los trabajadores se genera un ambiente de mayor productividad por lo que es invertir en invertir en la felicidad no puede considerarse hoy en día como un lujo.

“En la fuerza laboral de hoy en día la creatividad no es un lujo sino una necesidad, porque las empresas que van a permanecer vivas o que van a florecer son aquellas donde hay innovación, que viene a ser una de las variables claves: si aumenta la creatividad aumenta la calidad”.

Sin embargo, el especialista consideró que es un error pensar que el estrés es el único causante de las enfermedades y del bajo nivel de satisfacción de los empleados. El estrés siempre ha estado ahí, dijo, pero lo que ahora perjudica más es que no hay tiempo para recuperarse de la presión que se vive.

Consideró que para fomentar los niveles de felicidad en una sociedad, uno de los requisitos indispensable es ofrecer seguridad básica, una obligación directa de los gobiernos.

Al referirse a los estudios o rankings que sitúan a tal o cual ciudad con altos índices de felicidad, Ben-Shahar comentó que uno de los conceptos en común que tienen estas sociedades es la importancia que se le da a estructuras como la familia.

“Al ver los lugares más felices del mundo lo que se ha descubierto es que solamente hay una cosa en común: la fortaleza social en las relaciones. Es el énfasis que da la gente al pasar tiempo de calidad con la familia o los amigos, no lo fue ni el dinero, ni el PIB, ni el clima”, mencionó.

No obstante, Tal Ben-Shahar expuso que independientemente de las cifras internacionales, la mayoría de los empleados han revelado no ser felices en lo que hacen en sus centros de trabajo.