Internos de penal del Topo Chico ahora conocen su situación jurídica

De los 3 mil 585 reos que están en este centro penitenciario sólo 679 tienen sentencia, de acuerdo a las estadísticas oficiales.
Los reclusos realizan labores de mejora en la cárcel regiomontana.
Los reclusos realizan labores de mejora en la cárcel regiomontana. (Sandra González)

Monterrey

Dos semanas después de la masacre en el penal del Topo Chico las prioridades para los internos han cambiado, de rendir tributo a líderes criminales que tenían el control y conseguir dinero para cigarros, pagar una llamada o recibir la visita de sus familiares, ahora se ocupan por conocer su situación jurídica.

MILENIO Monterrey tuvo acceso de nueva cuenta al centro penitenciario que el 11 de febrero fue escenario de la masacre de 49 internos en una disputa por el mando y de voz de los reos se conoció la realidad que se vive.

El recorrido se realizó en dos horas por las celdas, cocina, talleres y patios de área femenil y varonil, tiempo en el que las autoridades que guiaron el recorrido fueron abordadas en cada paso por los internos, en su mayoría, para pedir información sobre su expediente.

Uno de esos casos es el de Librado Vázquez, que paga una condena de cinco años, tres meses y 15 días por robo de vehículo, pero tenía derecho a fianza y se enteró después de cuatro años .

"Me hubieran dicho desde el principio y mi familia lo pagaba. Les dicen ahorita que paguen nueve mil pesos y salgo que tenía ese beneficio en mi sentencia o trabajo comunitario, ya me falta un año y ellos me dicen que ya me espere, pero mi familia los quiere conseguir, un año menos aquí es mejor", dijo.

De acuerdo con estadísticas oficiales, de 3 mil 585 reos sólo 679 tienen sentencia, los demás tienen días, meses, años esperando conocer siquiera a su abogado de oficio.

A partir de la masacre, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado destinó a 20 asesores jurídicos para atender las dudas de los internos.

Joel Medrano Delgado también está ahí por robo con violencia, tiene poco más de tres años en el reclusorio y espera pronto recibir un beneficio legal para estar con su familia.

"Yo quiero que me apoyen con eso, para que me den mi libertad porque si les hago falta allá afuera a mi familia", agregó.

Disciplina, es lo que se pretende imponer a los reos. Ahora sí, tienen horario establecido y que indica que a las 22:00 horas las celdas deben estar cerradas con candado.

Parte de esa disciplina es el empleo que se oferta al interior del centro penitenciario. Hombres y mujeres que anteriormente tenían que reportar ganancias a alguien, trabajan actualmente en el mantenimiento del deteriorado inmueble.

Otros, como Vladimir, quien paga una condena de 35 años por homicidio, realizan actividades recreativas en donde pretenden plasmar lo que se vive en el penal.

"Mi expediente estaba arrumbado, no había quien voltee para que nos viera y nos están poniendo atención, la muestra es esto (el mural), la inquietud que teníamos por fin se va".


Testigos fueron trasladados

Los principales testigos de la masacre de los 49 reos del penal del Topo Chico, fueron trasladados a otros centros penitenciarios de la República Mexicana.

Esos testigos son, principalmente, los lesionados que sobrevivieron al ataque que ocurrió la noche del 10 de febrero y madrugada del 11.

Trascendió que después de comparecer ante el agente del Ministerio Público que integra la carpeta judicial en contra de los autores materiales de la masacre, los lesionados fueron enviados a otros reclusorios durante los tres traslados que se han realizado después de los hechos.

Esos testigos fueron los que proporcionaron los apodos de los principales autores materiales del multihomicidio.

En las declaraciones que hicieron, los lesionados coincidieron en que todos los que los atacaron con bates, palos y puntillas pertenecían al bando de los Zetas que lideraba Juan Pedro Saldívar Frías, El Z27.

Por otra parte, familiares del ex subcomisario en jefe de los tres reclusorios de la entidad, Fernando Domínguez Jaramillo, denunciaron que a una semana de su traslado no han tenido comunicación con él.

Redacción/Monterrey