“Igual que a un ser piadoso, el periodismo te exige sacrificio”

El autor de la columna El Santo Oficio, en MILENIO, José Luis Martínez, aborda el tema de la curiosidad −inherente a cualquier labor periodística− y de la disciplina de escribir y publicar ...
Presenta su libro "El Santo Oficio: periodismo,literatura y cultura popular".
Presenta su libro "El Santo Oficio: periodismo,literatura y cultura popular". (Claudia Guadarrama)

Monterrey

Más que un santo oficio, el periodismo es una vocación de la que José Luis Martínez no se ha podido separar.

Desde diversas facetas –editor, periodista deportivo o de espectáculos– Martínez ha mantenido viva su columna El Santo Oficio, que desde 1986 ha cultivado en diversos diarios.

Hoy el editor de Laberinto, el suplemento cultural de MILENIO, revive algunas de sus columnas en El Santo Oficio: periodismo, literatura y cultural popular (editado por Conaculta), que se presentará hoy a las 19:30 en la Sala 105, donde tendrá como acompañante al arquitecto Héctor Benavides.

En entrevista desde la Ciudad de México, Martínez habla sobre cómo considera que la curiosidad es el instinto nato de cualquier periodista y de cómo la columna ha sido por estos años su espacio para mantener la disciplina de escribir.

Más que un oficio, el dedicarse al periodismo es una vocación ¿cómo ha sido tu experiencia?

La idea de la santidad se me ocurre porque el ejercicio del periodismo, como lo concibo, que es absolutamente sin ninguna reserva, te exige lo mismo que se le exige a un ser piadoso para subir a los altares, es decir: vocación, entrega, sacrificio y abnegación, y cuando hablo de abnegación no es ante los jefes, sino hacia la palabra escrita.

Gabriel Zaid ha insistido en la corriente del “ahí se va” en algunas secciones del periodismo actual, ¿perteneces a una generación del periodismo donde se tenía una alta responsabilidad por lo que se publicaba con tu nombre?

Mira no creo en la nostalgia, no creo que todo tiempo pasado haya sido mejor y sí pienso que en cada una de las generaciones, como decía Francisco Martínez de la Vega, hay buenos, excelentes, malos y regulares.

Entonces hay que ir encontrando los valores que se dan en cada uno de los tiempos, los grandes periodistas que recordamos ahora son excepciones, son ejemplos de constancia, de calidad, de disciplina, pero ¿cuántos otros quedaron en el camino?, muchísimos. Pero el tiempo nos va destilando y nos va enseñando cuál es el canon, cuáles son los que se quedan, mientras que los demás engrosarán las filas del olvido.

¿El Santo Oficio fue un proyecto personal, en el sentido de las pausas que tuvo y apariciones en diversos medios?

La columna me ha dado muchas satisfacciones y siempre lo considero como un campo de entrenamiento. La columna, dado mi trabajo como editor, siempre me ha dado un mínimo de espacio para escribir cada semana. Para mí es importante escribir, no sé si lo hago bien o mal, pero sí es importante mantener la disciplina de continuar escribiendo.

¿Cómo ha sido de tu parte en insistir en un suplemento cultural para considerarlo una necesidad para un periódico?

El suplemento yo lo imaginé, lo propuse, tenía la idea de dedicarme a algo distinto a lo que había hecho antes, pues si bien he estado relacionado con el periodismo cultural también he hecho de espectáculos, político, deportivo y ahora quería hacer periodismo cultural. Entonces, fue un proyecto que yo presenté a los directivos de MILENIO, que han, imagino, visto que un suplemento cultural en estos tiempos de crisis no es algo suntuario ni algo accesorio, sino una parte sustancial de un periódico.

Actividad de la FIL Mty sábado 19 de octubre

La Feria Internacional del Libro incluye en su programa de hoy cuatro presentaciones de libros

Los corruptores, de Jorge Zepeda Patterson

SALA A

16:30

La reinvención de Ariel, de Víctor Barrera Enderle

SALA 103

15:00

Las penas del guardador de rebaños, de José Javier Villarreal

SALA 104

16:30

A diez años del Diablo guardián, con Xavier Velasco

SALA C

18:00