Huérfanos de la violencia, en riesgo de caer en actos delictivos: CADHAC

El organismo ciudadano trabaja en terapias de juego con los niños que han sido víctimas.
Los menores manifiestan problemas para expresar sus sentimientos.
Los menores manifiestan problemas para expresar sus sentimientos. (Carlos Rangel)

Monterrey

La problemática de los niños huérfanos por la violencia del crimen organizado tiene consecuencias en las que nadie ha reparado. Estos menores, con el paso del tiempo, son candidatos a enrolarse en actividades delictivas.

Según cifras de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados, entre octubre de 2006 y diciembre de 2010, al menos 40 mil niños quedaron huérfanos.

"Hay un riesgo muy alto de que ellos puedan dedicarse también a esto, porque hay un enojo muy fuerte contra la sociedad misma, esto los pone en mucha vulnerabilidad y muy propensos a todo este tipo de problemas", afirmó Maricela Escamilla, psicóloga de Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos (CADHAC).

Además de la opinión de especialistas, los estudios también lo sugieren. La Comisión de Atención a Grupos Vulnerables de la Cámara de Diputados detectó que entre el 2009 y el 2010, hubo un incremento del 34 por ciento en el número de adolescentes detenidos.

Se les acusaba por delitos como delincuencia organizada, portación de armas de uso exclusivo del Ejército y delitos contra la salud. La edad de reclutamiento del crimen organizado bajó a niveles de entre los 12 y 15 años.

CADHAC trabaja hoy con esos huérfanos del crimen organizado, que manifiestan problemas para expresar sus sentimientos y tienden a retraerse.

"Lo que hacemos es trabajar con ellos en terapias de juego, para ayudarlos a que vayan aflorando esos sentimientos gradualmente...expresar sus sentimientos a través de una manera indirecta de la terapia de juegos", detalló Escamilla.

Mientras más edad tenga el menor, más difícil será su rescate. Presentan síntomas como dificultad para conciliar el sueño, hipervigilancia, irritabilidad y un alto grado de vulnerabilidad. Todos estos factores, combinados, los convierte en candidatos a una vida adulta delictiva.

Si el reto por sí mismo es mayúsculo, se complica aún más por la falta de un padrón estatal que permita conocer la magnitud del problema.

"Estamos hablando precisamente de esta invisibilidad hacia niñas y niños, estamos hablando de que es un sector que se olvida, que no se le presta atención cuando son presente y también son la gente que si nos se atiende, va a seguir teniendo afectaciones", consideró Liz Sánchez, integrante de la mencionada organización civil.

CADHAC tiene registro de mil personas desaparecidas en Nuevo León. De este total, trabajan directamente con un grupo de familias, del cual se desprenden 50 niños huérfanos a causa de hechos delictivos que se registraron en el estado.

"Es muchísimo más alta (la cifra real de huérfanos), solamente los casos que no acuden al grupo y que si tenemos registrados sería un número mayor", sostuvo Sánchez.

Sin aventurarse a dar un número aproximado, el organismo estima que la cifra de menores huérfanos del narcotráfico es de miles en la entidad.

La autoridad estatal tampoco tiene un censo, aunque se dio a conocer de forma posterior que en lo que va de 2014 se ha atendido a 28 familias que han sido víctimas de la delincuencia y los apoyos oscilan entre 2 y 4 millones de pesos al año, dijo el procurador Adrián de la Garza.

Esta cantidad, a decir de las asociaciones, es muy baja.

"Es un fondo reducido y limitado de alguna manera, el año pasado se impulsó que se estableciera una Ley Estatal de Atención a Víctimas, esa todavía no está puesta en práctica", concluyó la integrante de CADHAC.