“La relación de Fray Servando con Monterrey es importante”

La investigadora de la UNAM, Begoña Pulido, habla sobre el libro que lleva el título 'Fray Servando Teresa de Mier. La revolución y la fe. Una antología general' (FCE) como parte del proyecto ...
Begoña Pulido Herráez, primera de izquierda a derecha, solicitó la beca Nettie Lee Benson para realizar la antología.
Begoña Pulido Herráez, primera de izquierda a derecha, solicitó la beca Nettie Lee Benson para realizar la antología. (Especial)

Monterrey

La figura de Fray Servando Teresa de Mier siempre es exaltada y puesta al día por gracia de su riqueza referencial. En La revolución y la fe. Una antología general (FCE, 2013), cuya selección y estudio preliminar estuvo a cargo de Begoña Pulido Herráez, abarca desde las "Crónicas, viajes, persecuciones y aventuras" o un apasionante "La hora de la Independencia", más dos cartas inéditas descubiertas recientemente en la Universidad de Austin, Texas. Sólo algunos ejemplos de la diversidad de géneros que pobló la escritura de Fray Servando. Esta compilación además incluye ensayos críticos de Cristina Gómez Álvarez, Mariana Osuna Castañeda y José Javier Villarreal. La investigadora de la UNAM , quien de manera reciente estuvo en la cátedra Fray Servando Teresa de Mier, en la Capilla Alfonsina de la UANL, comenta sobre esta antología.

¿De dónde partió para elaborar esta antología?

Esta antología forma parte de un proyecto que lleva el título de Viajes al Siglo XIX, que llevan a cabo conjuntamente la UNAM, el FCE y la Fundación para las Letras Mexicanas. Se trata de antologías generales sobre los grandes escritores mexicanos del siglo XIX; en esta ocasión se incluyó entre ellos a Fray Servando, debido al carácter literario de su prosa, sobre todo en las llamadas "Memorias". El proyecto contempla la inclusión de una larga introducción y tres ensayos críticos sobre la obra del escritor en cuestión. Invité a críticos conocedores de la obra y en el caso de José Javier Villarreal, a alguien que también está ligado a Nuevo León. Es precisamente la perspectiva literaria la que quise destacar en la selección y en el prólogo, así como en los ensayos críticos. Debido a ello también, en la selección quise acercarme a los distintos géneros discursivos que cultivó, y de ahí la división del libro: la crónica y el género autobiográfico, memorístico, la historia, el documento político, las cartas (públicas y privadas) y los discursos en el Congreso.

¿Cómo se dio ese vínculo con los autores que hicieron los ensayos críticos (Cristina Gómez Álvarez, Mariana Ozuna y José Javier Villarreal)?

Conocía a todos los críticos y sabía de su conocimiento sobre Fray Servando. Quería también conjugar la mirada del historiador con la del investigador de las letras, de ahí la presencia de José Javier Villarreal (cuya pluma aportaba también otro tono más ensayístico) y de Mariana Ozuna. Cristina Gómez aporta la perspectiva de la historiadora, aun cuando ha trabajado el mundo de los libros, las bibliotecas de los hombres públicos.

¿Qué opina de esa gran y vasta bibliografía que hay en Nuevo León sobre Fray Servando?

Desde luego la bibliografía de y sobre Fray Servando que hay en Nuevo León es fundamental y efectivamente debería ser más aprovechada. También han sido investigadores regiomontanos los que han aportado de modo decisivo sobre su figura y su obra.

¿Usted qué opina de Fray Servando y su relación con Monterrey o cómo es que pudo forjar su carácter de autor o de figura capital de la historia con esta ciudad que lo vio nacer? ¿Influyó en su percepción de sus ideales?

La relación de Fray Servando con Monterrey es importante, y además viene de familia regiomontana, sin embargo es difícil, en el caso de los grandes hombres, sopesar qué tanto influyen la tierra, o la familia, en la originalidad del pensamiento. Creo que los primeros años son decisivos, y por supuesto nunca perdió el vínculo, al contrario, siendo ya representante en el Congreso, la correspondencia que mantiene con Bernardino Cantú, canónigo entonces de la Catedral de Monterrey, es fundamental para conocer lo que pensaba acerca de temas del día, temas candentes. La relación con Monterrey siempre existió, pero no hay que olvidar que estuvo muchos años fuera de México.

¿Cómo es que se deber leer ese pasaje de la historia de Fray Servando y su espíritu aventurero, escapista y clave en las ideas de Independencia?

En cuanto a su espíritu aventurero, yo lo ligo con la figura del rebelde, del inconformista, de alguien que siempre tiene el pensamiento en ebullición y no puede estar quieto. Pero no hay que dejar, creo, que la imagen un tanto picaresca que a veces se construye de él, opaque la verdaderamente importante, la del ideólogo y la del escritor.

¿Platíqueme cómo se encontró con las cartas inéditas que se integran a esta antología, una a Pedro Gual y otra dirigida a José de San Martín? ¿Y qué papel cumplen en la vida de Fray Servando?

Cuando acepté elaborar la antología solicité una beca, la beca Nettie Lee Benson, para consultar en la Benson Latin American Collection los Mier Papers, los manuscritos de Fray Servando (muchos) que se encuentran en la Colección Genaro García de la Universidad de Texas, en Austin. Entre ellos encontré las cartas y por supuesto fue un feliz descubrimiento. En mi opinión lo que muestran es que mantenía una relación personal con grandes figuras, revolucionarios y también pensadores, y junto a ello permite observar el carácter hispanoamericano de las revoluciones. A partir de la estancia en España y en Londres, entabla relaciones incluso con personajes como Andrés Bello. En la selección de cartas quise mostrar precisamente el lugar que la correspondencia puede ocupar en el conocimiento de las relaciones intelectuales de una época, para la historia intelectual son decisivas.

¿Cree usted que hay temas sobre Fray Servando que aún quedan pendientes por abordarse?

Nunca se agota a un pensador o a un escritor. Las distintas épocas, los distintos tiempos, hacen preguntas diferentes a los textos, a las obras, y descubren aspectos que no habían sido vistos. Creo que a partir de las cartas, o de los discursos en el Congreso, podrían descubrirse nuevas cosas.