Falta de reforestación provocó plaga del gusano, asegura ecologista

Guillermo Martínez Berlanga dijo que el Gobierno del Estado se comprometió a reforestar 26 mil hectáreas por año, pero hasta la fecha no lo han hecho. 

Monterrey

La falta de reforestación en la entidad, es lo que ha provocado que la plaga del gusano se propague, lo cual, no hubiera sucedido si el Gobierno Estatal hubiera cumplido con la promesa de reforestar 26 mil hectáreas por año, indicó el ecologista, Guillermo Martínez Berlanga.

El problema se agrava porque hay 11 variedades del gusano y todas son sumamente voraces, pues ya ha habido casos en otras entidades, donde ha terminado con grandes extensiones de terrenos de hasta 30 mil hectáreas en un año.

"Tenemos miedo a que la autoridad en su falta de coordinación y en su falta de preparación ante la debilidad del bosque, empiecen a utilizar químicos, y ese es el último recurso", dijo Martínez Berlanga.

Para eliminar la plaga, expertos recomiendan limpiar el bosque y rejuvenecerlo para que se proteja a la naturaleza de manera rápida, y así poder terminar con el árbol que ya está afectado, indicó el ecologista.

El déficit mayor a las 80 mil hectáreas, se lo atribuyó a la promesa por parte del gobernador Rodrigo Medina, de reforestar 26 mil hectáreas, lo cual no ha realizado.

"Si hubiera tenido 80 mil árboles nuevos, sembrados y un proyecto integral de reforestación, hubiera sido 20 veces, o 50 veces más difícil que le afectara a lo poquito que queda del bosque de Nuevo León".

La sequía, los cambios climáticos y la debilidad forestal, son campos adecuados para que el gusano descortezador crezca y pueda atacar y acabar con árboles sanos y jóvenes.

"No solamente mata la flora, sino también la fauna, tienes que irte con expertos, porque si no, hay corrupción".

Agregó que es necesario limpiar el bosque, hacer las quemas oportunas y reforestar para que el gusano no encuentre un hábitat en el cual se reproduzca rápidamente.

El ecologista dijo que el uso de agentes químicos no favorece la situación, debido a que no acaba con la plaga, por lo que la única solución está a manos de la naturaleza, trayendo un invierno muy frío que mate larvas y gusanos.

"Para que te des una idea del abandono en que está el dos por ciento de la reserva ecológica de Nuevo León, hay menos guardias y menos veladores que jardineros en la Casa de Gobierno. Y menos presupuesto también.

"Además, hay siete o nueve guardabosques en 300 y pico mil o doscientas y pico mil hectáreas. Es ridículo", enfatizó el ecologista.

Lamentablemente, Nuevo León es una entidad con un alto número de especies de pinos, que son fácilmente atacadas por este gusano, que podría acabar con algunas de las nuevas especies endémicas de coníferos que tiene la entidad.