“Facebook da la ventaja de una relación sin riesgo”

El escritor José Ovejero habla sobre su más reciente novela, "La invención del amor", en la que sus personajes están fuertemente ligados a Madrid y la crisis financiera.
Presenta una obra intimista, pero no por eso alejada de la realidad en que está ambientada
Presenta una obra intimista, pero no por eso alejada de la realidad en que está ambientada (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Todo empieza tras una reunión de amigos cuarentones. Entre trago y trago, el tema de la crisis y el sistema capitalista es debatido por todos, en un discurso que se vuelve monótono, según cuentan los personajes.

Tras la reunión, Samuel recibe una llamada. Le avisan que Clara acaba de morir y que sería buena idea acudir al funeral. Sin embargo, el protagonista de La invención de amor no sabe quién es ella, pero aún así decide acudir a la cita.

Con este inicio, José Ovejero (Madrid, 1958) se inmiscuye en una historia donde la mentira y los enredos van ligando esta historia que cada vez se vuelve más difícil de mantener por su protagonista.

La historia se desenvuelve en el contexto de la crisis económica española, logrando el Premio Alfaguara de Novela 2013.

José Ovejero estuvo recientemente de visita en la ciudad, invitado por la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey, y ofreció una entrevista a MILENIO Monterrey.

Al iniciar hay una cita que dice "ni muy felices ni muy infelices". ¿La invención del amor parte de esa insatisfacción?

Sí, tiene que ver con eso. El protagonista, el narrador, es alguien que está en eso que llaman "zona de confort", que al final no es la zona de la felicidad, donde estás más o menos bien, más o menos seguro, más o menos entretenido, pero lo que se paga por estar en esa zona es la ausencia de riesgo, por lo tanto la ausencia de pasión. Samuel es un personaje que por un lado está satisfecho con eso pero por el otro nota la carencia y por eso se lanza a una aventura un poco loca.

¿Clara es ése regreso a una sensación de aventura, ese riesgo perdido por el paso de los años en Samuel?

Es una persona que no aparece claramente en la novela, pues ha muerto, pero que tiene toda una clase de personajes gravitando a su alrededor y que se sienten atraídos a ella porque se atrevió a salir de la zona de confort, ella sí se atrevió a arriesgarse y por eso es un imán para ellos. Clara es esa persona que ellos pudieron haber sido.

El tema del amor ha sido ampliamente abarcado en la literatura, pero el concepto ha cambiado por completo en el siglo XXI, con relaciones que terminan por un like en Facebook, ¿cómo abordas esto en la novela?

Claro, sí, sobre el amor se ha escrito exhaustivamente y a menudo de una manera idealizada, romántica; la novela tiene en cuenta el amor que sucede en verdad, del tipo de relaciones a las que tendemos a vivir. Obviamente seguimos casándonos, teniendo hijos, y no es que Facebook haya anulado las relaciones directas pero una buena parte de nuestra vida sentimental la tenemos a través de pantallas, a través, además, de identidades falsas, porque ponemos las cosas que nos interesan y las que no, las ocultamos, y tiene la gran ventaja de ser una relación sin riesgo, pues si alguien me cae mal simplemente lo bloqueo.

El capitalismo salvaje de hoy nos pide flexibilidad, no tener lazos a nada, el empleado flexible que se puede desplazar a cada instante, y la gente adapta sus relaciones a esto.

El contexto español de la crisis, de la falta de empleo, lo manejas en un segundo plano de la novela.

Es difícil escaparse de él, yo no podría imaginar a mis personajes fuera de un contexto, y aunque sea una novela relativamente intimista no puedo escapar a la realidad de una ciudad, y la ciudad es Madrid en la crisis. Mientras que la crisis lleva a algunos a movilizarse contra ella, también lleva a otros a protegerse aún más, a que la gente piense que lo mejor que les puede suceder es que no suceda nada.

Lo has mencionado en otras ocasiones, que no escribes de una manera tan esquematizada, que dejas que la palabra del protagonista fluya libre, ¿puedes ahondar en esto?

Yo diría que mi proceso de escritura se da en tres fases: la primera es de encontrar el tono de la novela, cómo respira, cuál es el ritmo, cómo habla el narrador, eso me lleva bastante tiempo; la segunda es que una vez que lo encuentro empiezo a escribir, a ver qué pasa, a ver qué personaje surge, si otro no me gusta.

Pero al final llegas a un momento en que te tienes que detener, ver lo que has reunido, estructurarlo, darle un ritmo, elegir los capítulos, eliminar o añadir viendo hacia dónde se dirige la historia.