Estremecedora de principio a fin

La puesta en escena Salomé, protagonizada por Irene Azuela, impactó al público regiomontano que se dio cita ayer en el teatro Convex

Monterrey

Bajo la piel de una mujer obsesionada por el deseo, la pasión y tener en una bandeja de plata la cabeza del hombre que ansía, la actriz Irene Azuela presentó ayer en el teatro Convex la puesta en escena Salomé.

La joven actriz que alcanzó la fama por su trabajo en cintas como Arráncame la vida, adentró a los regios en la historia creada en el año 1891 por el poeta y escritor irlandés Oscar Wilde, que cuenta cómo la princesa de Judea, hijastra de Herodes Antipas, en un acto de venganza pide a su padrastro la cabeza del profeta Juan el Bautista, como recompensa por haber bailado para él.

Con las actuaciones de Irene Azuela como la princesa Salomé, Aída López (Herodias), José Sefami (Herodes) y Leonardo Ortiz (Jokanaan) entre otros, esta historia, hizo estremecer al público por la majestuosidad de sus interpretaciones.

Los asistentes a la primera función comenzaron a apreciar el talento actoral del elenco veinticinco minutos más tarde de la hora programada.

En medio de un misterioso silencio y una completa atención de los asistentes, Salomé se desarrolló en un escenario que asemejó una capilla de marfil, donde los actores lucieron vestuarios contemporáneos.

Bajo la dirección de Mauricio García Lozano, el reparto ofreció una función ingeniosa y polémica, con un drama constante donde la venganza marca el destino de un amor mal correspondido.

El desenlace, empapado bajo un torrente de sangre, se ganó el reconocimiento de los asistentes que, sorprendidos por el ingenio de la producción, derramaron una lluvia de aplausos en la sala del teatro Convex.

Salomé ofrecerá este día dos funciones más en Monterrey, siendo la primera de ellas a las 17:00.