Esperanza y ánimo a reclusos en un puñado de ceniza

Tras pasar los filtros de seguridad, 80 sacerdotes, encabezados por el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, impusieron la ceniza a los reos.
Unos 500 internos participaron en la celebración.
Unos 500 internos participaron en la celebración. (Sandra González)

Monterrey

Delincuentes confesos, de diferentes bandos, en apariencia rudos pero con tatuajes de Cristo o la virgen María en su piel, con escapularios o rosarios colgados de su cuello. Todos, con la fe que recobraron al entrar al Penal del Topo Chico, asistieron a la misa de imposición de ceniza celebrada por el arzobispo Rogelio Cabrera López.

Los 80 sacerdotes llegaron al reclusorio en autobús, con anticipación, pues todos, sin excepción debían pasar por los filtros instalados por la Policía Militar y Seguridad Penitenciaria. Debieron dejar su sotana y pertenencias para ser revisados minuciosamente, reveló un servidor público.

A las 10:00 de este miércoles, la rutina del centro de readaptación social se rompió, todos los creyentes tuvieron la oportunidad de confesarse y recibir el sacramento.

Fueron unos 500 internos los que escucharon la misa, algunos incluso desde sus celdas.

"También con ustedes queremos redescubrir el valor agregado que Dios nos ha dado, somos imagen suya, somos capaces de amar y Cristo hoy nos ha dicho como se ama en silencio, sin apariencia, sin presunción, hoy escucharon el evangelio como Cristo recomienda a sus discípulos no aparentar", dijo el arzobispo durante la homilía.

Conforme avanzaba la misa, a la que sólo MILENIO Monterrey tuvo acceso, las palabras del sacerdote hacían eco en algunos, sobre todo los de mayor edad. En las caras de los jóvenes se percibía inquietud y serenidad al mismo tiempo.

"En una ocasión cuando San Pablo estaba en la cárcel dijo una cosa bien bonita: 'la palabra de Dios no está encarcelada', los sentimientos más buenos de ustedes están en su corazón y Dios quiere que los vivan, que los sientan, que los transmitan, no es ni fácil ni aquí ni en la calle pero Dios puede hacer brotar lo más grande que tenemos como personas, ser hijos de Dios creados a imagen y semejanza suya", les recordó.

Dos razones motivaron a la Arquidiócesis a realizar esta visita en los tres penales del estado. La primera, que los sacerdotes recordaran las obras de misericordia, y segunda, que los internos supieran que pese a sus pecados, fueron hechos a imagen y semejanza de Dios.

"Es una razón doble, primero quiero el bien espiritual de los sacerdotes, nos hace mucho bien recordar las obras de misericordia y revivir estas realidades que siempre serán dolorosas pero también hemos querido manifestar nuestro cariño y respeto a todas las personas que viven en los reclusorios, animarlos a seguir adelante a que hagan lo posible por vivir en paz, hace mucha falta que en los reclusorios haya orden, disciplina, buena y sana convivencia, yo sé que es pedir mucho, pero es posible", señaló posteriormente en entrevista Cabrera López.

Al final los internos hicieron una fila para acercarse al arzobispo y pedir la bendición antes de volver al lugar donde purgan sus condenas.

Regiomontanos acuden a templos

Desde las 07:00 de ayer, una oleada de fieles, una congregación de monjas y grupos completos de estudiantes llegaron a la Catedral de Monterrey, en pleno corazón de la ciudad, donde el Arzobispo Rogelio Cabrera López inició con la celebración en una homilía antes de la imposición de la ceniza.

Llegaron cargando sus tablets y iPhones o sus mochilas, maletines de trabajo. Con bastones, en silla de ruedas o por su propio pie.

Unos bien vestidos y con corbata listos para el trabajo, otros en jeans, ropa sport o casual; unos pequeños, otros no tanto, empleados, oficinistas, profesionistas, amas de casa y abuelas. Ahí estaba el alud de fieles y almas en el ritual anual del miércoles de ceniza.

Al concluir la intervención del obispo, quien se alistó para realizar la visita a los penales del estado, los ministros de la Catedral siguieron con la celebración de la palabra y la imposición del polvo durante todo el día.

"Venimos aquí cada año, a cumplir con el día y la entrada a la Cuaresma, es la puerta, sí, a eso, venimos a tomar la ceniza y a escuchar el mensaje de la conversión, el cambio de vida", señaló Rosa María Hernández, vecina de la colonia Roberto Espinosa, del municipio de Apodaca.

María del Carmen Estrada, vecina de la colonia Independencia, se dirigió a la Catedral de Monterrey acompañada de su pequeña hija dispuesta a recibir la bendición y la ceniza, según dijo, para que le fuera bien en su participación en un coro en el Teatro de la Ciudad.

"Vengo aquí porque mi hija va a participar en el Teatro de la Ciudad, vengo aquí a que le den su bendición, para que le eche ganas, siempre le hemos cumplido (el Miércoles de Ceniza) desde años anteriores", dijo la señora.

Mientras tanto, afuera de la Catedral un operativo de Tránsito de Monterrey se llevó a cabo, con el objetivo de dar seguridad a los fieles que cumplen con las tradiciones que marca la iglesia Católica.

Otro de los templos católicos más concurridos fue la Basílica de Guadalupe, ubicada en la colonia Independencia.

A partir de las 07:00 comenzó la jornada correspondiente al miércoles de ceniza, oficiándose una misa en el antiguo santuario.

Decenas de feligreses arribaron para escuchar el mensaje del sacerdote, dentro de esta fecha que marca el inicio de la Cuaresma.