Esperan ofertas por el Cristo gigante

La obra está en Montemorelos y es uno de los principales atractivos en cuanto a arte sacro en la región.
La familia Santiesteban tardó 12 años en construir la enorme pieza.
La familia Santiesteban tardó 12 años en construir la enorme pieza. (Gustavo Mendoza Lemus)

Montemorelos

Todo partió de un sueño. Una visión de don Humberto Santiesteban Uvuña lo llevó a construir un Cristo de 12 metros de largo, un proceso que llevó su tiempo y que requirió del apoyo de sus hijos Cristian, Arimm y Humberto.

Es uno de los principales atractivos de Montemorelos, una pieza de culto que ha atraído a visitantes de la región, nacionales y de países como Filipinas y Bolivia.

A un año de su consagración y apertura pública a los visitantes, la situación apremia a la familia Santiesteban, pues los ha llevado a escuchar ofertas para un posible comprador. Incluso, no se descarta que otro estado se lleve la pieza para exhibirla.

En su taller, ubicado en el cruce de las calles La Fuente y Libertad, en la entrada al municipio, se resguarda al Cristo yacente, una obra que demandó 12 años de trabajo interrumpidos por diversas causas.

Sin embargo, esta monumental obra requiere de un apoyo que para la familia es difícil mantener.

"Para nosotros es difícil, estamos viendo la necesidad de escuchar ofertas porque tendríamos que cerrar el lugar a las visitas de la gente. Y no hablo de un año, sino es cuestión de meses", apuntó Humberto Santiesteban Uvuña, oriundo de Guadalajara, pero que radica en Montemorelos desde hace 21 años.

Familia de carpinteros

La familia Santiesteban se dedica a la carpintería, generando obras de arte sacro y artículos contemporáneos. Gracias a la técnica que han desarrollado una obra del Arcángel San Miguel o un Cristo bien podrían pasar como una obra del siglo XVII, aunque se trata de obra reciente.

En la primera sala de su domicilio, que sirve como museo, aparece un adelanto de la capacidad de trabajo de esta familia. Se trata de la escultura de un Cristo, sólo que éste mide casi cuatro metros de largo, fabricado en madera de Sabino.

"Yo no estudié, ni nada, pero salí de un taller de carpintería en Guadalajara donde no duré mucho, si acaso dos años. Yo creí que ya sabía todo, pero la verdad puede pasar más de mil años y uno no termina de aprender de la madera", refiere don Humberto.

Su hijo, también de nombre Humberto, explica que el taller de su padre ha querido dejar un estilo propio. A las piezas antes señaladas les han colocado pequeños nichos en el pecho, con imágenes de la Virgen o los Apóstoles.

El trabajo generado en este taller es codiciado por coleccionistas, expertos en arte sacro y templos religiosos. Sus piezas se encuentran en templos religiosos cercanos, en exposiciones en museos del país e, incluso, en colecciones privadas de Estados Unidos y España.

"Nosotros les damos a las piezas un toque antiguo, dependiendo los acabados ya sea siglo XVII o siglo XVIII. Buscamos dar un estilo propio a nuestro trabajo", menciona.

Por el 'Récord Guinness'

Un sueño en donde aparecían muchos crucifijos fue lo que llevó don Humberto a generar la hazaña de construir el Cristo más grande del mundo.

El periplo demandó más de 12 años, con espacios de inacción debido a causas económicas o viajes de la familia.

"A veces la depresión era grande, porque no se avanzaba con la pieza", indica el padre de familia y carpintero.

Por fin fue culminada la obra, compuesto en madera de sabino y oyamel, se hizo pública y se consagró en abril de 2015.

Se trata de una escultura única en su tipo, a decir de sus creadores. Sin embargo buscan certificarlo a través del Guinness World Records, aunque el proceso es costoso y la familia no puede sufragarlo.

"El municipio nos ha apoyado, pero hacer este proceso es muy costoso. Estamos buscando un patrocinador, porque la verdad, es muy difícil mantenerlo para nosotros", mencionó don Humberto Santiesteban.