“Empecé a escalar y pensé que podría ser gobernador”

Leopoldo González Sáenz habla en su última entrevista sobre las ocasiones en que perdió la postulación a gobernador con Eduardo A. Elizondo, Pedro Zorrilla y Alfonso Martínez Domínguez.
“Circunstancias de la política” no le permitieron ser candidato por parte de su partido.
“Circunstancias de la política” no le permitieron ser candidato por parte de su partido. (Carlos Rangel)

Monterrey

Aunque no logró su anhelo de ser gobernador de Nuevo León, Leopoldo González Sáenz, ex alcalde dos veces de Monterrey, ofreció una evaluación en una breve sentencia en relación a su propia carrera política: “el PRI me dio feria de más”.

En una última entrevista, ya en el ocaso de su existencia y víctima de un serio problema de salud, el político nuevoleonés atribuyó a “circunstancias de la política” el que haya visto transcurrir tres sexenios sin lograr la postulación a la gubernatura bajo el apoyo tricolor.

“La perdí con Eduardo A. Elizondo, con Pedro Zorrilla y ni pensar que se la ganara a Alfonso Martínez Domínguez”, dijo con sencillez en aquella ocasión.

¿Licenciado, se quedó con las ganas de ser gobernador?

Te mentiría si dijera que no, cuando empecé a escalar cargos de elección: la diputación federal, la alcaldía, pensé que podría ser gobernador, pero las circunstancias no lo permitieron.

¿Pero siempre ha dicho que ha sido un honor ser alcalde de Monterrey, y por partida doble, en dos periodos con diferencia de 10 años?

Claro que sí, desde luego que es un gran honor y, fíjate, en la segunda ocasión no lo esperaba; ni el mismo Presidente de la República me tenía como su candidato.

¿A qué obedeció que usted fuera el abanderado precisamente al iniciarse la administración de Zorrilla?

Mira, si no asesinan a don Eugenio Garza Sada, no hubiese sido alcalde por segunda ocasión. A eso se debió que volví y parte por los errores graves del gobernador en turno, Pedro Zorrilla.

¿El crimen de don Eugenio debilitó no sólo al gobernador, sino al mismo presidente Echeverría, es lo que quiere decirnos?

El propio Echeverría le dijo a Jesús Reyes Heroles, quien dirigía el PRI, que el asesinato del industrial había generado una crisis política muy fuerte y que no sabía a quién designar candidato a alcalde y (Reyes Heroles) le recomendó al presidente que el indicado era yo.

No me sentía de su equipo, pero el dirigente de mi partido insistió en que cuando terminé la alcaldía la primera vez, pues algo bueno hizo este muchachito que lo despidieron todos los clubes de servicio y hasta el Consejo de Directores y Maestros del Instituto Tecnológico, presidido por el finado don Eugenio, que también me había hecho una despedida.

¿Finalmente, se convenció Echeverría y, en contra de su voluntad, dio luz verde para su candidatura?

Así fue, contra la voluntad también del gobernador Pedro Zorrilla, quien nunca me aceptó, pero… ni modo.

¿Antes de llegar con Martínez Domínguez, cuál fue la otra oportunidad de ser candidato y se quedó en la raya?

Bueno, con Eduardo A. Elizondo, creo que es cuando más cerca estuve, pero no pude con don Manuel Barragán (suegro de Elizondo), ni con don Carlos Prieto, director de la Fundidora, que lo apoyaron.

Elizondo fue Tesorero en el gobierno de Eduardo Livas, de ahí brincó a la Rectoría de la Universidad en preparación para su postulación.

¿Oiga, a ver, cuéntenos a los lectores de MILENIO Monterrey cómo estuvo lo de Alfonso Martínez Domínguez, si ya la traía usted en la bolsa la candidatura?

Don Alfonso, sin duda uno de los grandes políticos de México, había buscado seis años atrás la candidatura, luego de su retiro por las diferencias con Echeverría, tú lo recuerdas.

Entonces, intentó de nuevo con José López Portillo y con ayuda de Díaz Ordaz logró ser el abanderado.

Me volví a quedar, pese a que me apoyó mucho Alfonso Corona del Rosal.

¿A qué se debe que en 1997 se retiró de la política? Usted argumentó que era por viejo, ahora tiene usted 86 años, entonces contaba con 74.

Muchos lo ignoran, pero resulta que ese año me dio un infarto. Bueno, un micro infarto porque fue pequeño, eso ocurrió en Can Cun. Cuando el doctor me asistió pregunté que a qué se había debido el problema y me contestó: “te dio un infarto”.

Me preguntó que a qué me dedicaba, le dije que a la política y era abogado postulante. Pues, si quieres vivir retírate, no puedes ni con una, menos con esas dos actividades.

¿Y ahora cuál fue su problema, licenciado?

Es totalmente diferente, me dio una trombosis. El doctor me puso un tratamiento agresivo. Pero me sacó adelante. Si este problema llega a los pulmones, no estuviéramos platicando ni te hubiera concedido esta entrevista.

Esta fue la última entrevista que Leopoldo González Sáenz concedió en 2012, quien falleció la mañana de este viernes, después de que su precaria salud lo mantuvo postrado en cama por un largo periodo.