Don Ramirito, creador de un cine, planetario y sismógrafo

De apellido Tamez, debe su mote de inventor a que en su hacienda cuenta con una sala de cine, un planetario y un sismógrafo.

Montemorelos

En un tranquilo predio a las afueras de la cabecera municipal, y rodeado por una acequia que conecta con el río Pilón, se ubica la hacienda de don Ramirito, el inventor del pueblo.

De apellido Tamez, debe su mote de inventor a que en su hacienda cuenta con una sala de cine, un planetario y un sismógrafo. Todos los aparatos funcionan perfectamente y fueron creación de don Ramiro.

Su hacienda es una recolección de los estilos arquitectónicos jónicos y dórico, propios de la cultura griega. Y señala sobre el futuro: "Ya próximamente haremos otro edificio que tendrá un diseño corintio y así completaremos todos los estilos completos", comenta.

Todo funciona

De camisa celeste, pantalón negro y una gorra blanca, Ramiro Tamez recibe a los visitantes conformados por personal de Turismo de Montemorelos y de la Codetur del estado.

Todos sus inventos están funcionando. A la sala de cine solar –la cual creó en la década de los 70– le falta instalar un aparato que pondrá en marcha la proyección de las cintas.

"Antes hice unos cinecitos de adobes con techito de lámina. Éste lo hice ya con ladrillos y funciona con luz de sol, aquí he proyectado más de 16 mil películas", explica. Al entrar una fila de seis sillas está frente al escenario, en el cual se abre para la proyección de la cinta.

Mediante un altoparlante, don Ramiro invita a los pocos habitantes cercanos cuando va tener una función, las cuales todavía se programan.

Vistazo al cielo

Sobre una cúpula blanca, se proyecta la bóveda celeste con las estrellas y planetas brillantes. Se trata de un foro circular, con una serie de proyectores que apuntan ya sea un foro principal como al techo del planetario.

Una cinta de voz grabada por el propio Ramiro Tamez nos explica las referencias del planeta Júpiter, como lo son sus lunas y su distancia del sol. En este lugar se proyectan documentales sobre fenómenos de la naturaleza.

En una sala de este domo circular que sirve de planetario está otro de los inventos: el sismógrafo. El último registro de un movimiento de las capas terrestres lo tiene registrado hace unas semanas. "No teníamos un planetario en Nuevo León, era una necesidad imperiosa", afirma el que fuera profesor de música, matemáticas, física y radioelectricidad por muchos años.

Herencia a la comunidad

En el pueblo, todos conocen la ubicación de su hacienda, hoy custodiada por un gran portón blanco con el escudo de la UANL.

Aunque nació en Monterrey, ha vivido en este predio durante más de 70 años.

Ramiro Tamez siente que el futuro de sus inventos está asegurado, pues mantiene un convenio con la UANL. Cuando el inventor no esté, será la casa de estudios la que se haga cargo.

"Ahora estamos trabajando en una nueva construcción, pero no le puedo decir más. ¡Tengo tantas cosas que hacer todavía!".