Freddie sigue ‘vivo’

El grupo tributo a Queen ¡Dios Salve a la Reina! ofreció anoche un concierto que sorprendió a los asistentes a la Arena Monterrey.
Anoche ¡Dios Salve a la Reina! revivió al mismísimo Freddie Mercury.
Anoche ¡Dios Salve a la Reina! revivió al mismísimo Freddie Mercury. (Leonel Rocha)

Monterrey

Freddie Mercury no ha muerto, ese fue el mensaje que de nueva cuenta trajo a Monterrey el grupo tributo a Queen, ¡Dios Salve a la Reina!

Y es que como si se tratara de un viaje por el tiempo, los regiomontanos se trasladaron hasta los años 70 y 80 para disfrutar de las excitantes canciones de Freddie Mercury.

A un año exacto de haber visitado la ciudad, pero esta vez en la Arena Monterrey, la agrupación argentina hizo recordar el majestuoso show que Queen, ofreció en Wembley en la década de los 80.

En punto de las 21:00 Pablo Padín, el cantante que da vida al llamado "Dios del Rock", salió al escenario junto a su banda vistiendo un pantaloncillo y chamarra en color blanco, un atuendo similar al que solía utilizar Mercury en sus conciertos y al ritmo de "We will rock you" arrancó la mágica noche rockera.

Ahora con una nueva producción, conformada por un escenario de dos niveles y un show de luces más grande ¡Dios Salve a la Reina!, sorprendió a su público, quien ovacionó canciones como "Tie your mother down" y "Killer Queen".

El gran parecido físico de Matías Albornoz, Francisco Calgaro y Ezequiel Tibaldo con los integrantes originales, además de una voz muy similar de Padín, hizo de este tributo una copia exacta del grupo británico.

Sin duda alguna dentro de los temas que el público quería escuchar estaban "Save me", "A kind of magic" y "Somebody to love", mismos que los levantaron de sus butacas para ponerlos a bailar.

Por momentos parecía que el propio Mercury era el que se encontraba en el escenario de la Arena Monterrey, pues además de la voz, Padín logró igualar desde los caminados y la forma de bailar, hasta el estilo para hablar con el público.

La noche era una fiesta retro, y eso quedó demostrado con "I want it all", que desataron la euforia entre la multitud regia.

Sí ya de por si en la parte final "Crazy little thing called love" hizo que las emociones se elevaran al máximo, su "Bohemian Rhapsody" llegó como platillo fuerte para deleitar a los rockeros.

Tras haberse despedido, Padín regresó para entregar éxitos como "I want to break free", "Big spender", nuevamente "We will rock you" y "We are de champions", enmarcando el final con "Don't sop me now".