Descuidos, mucha confianza y cosas peores

Distintas historias se vivieron en la fila para pagar.

Monterrey

Las historias detrás del pago del refrendo, la tenencia o el cambio de propietario emergen más allá de la fila de automovilistas que cumplen con sus obligaciones en el arranque de año en el Pabellón Ciudadano.

Además de traer efectivo en el para pagar en la sede del Instituto de Control Vehicular, arrastran relatos que van acompañados de una dosis de nervios, errores involuntarios, o la buena fe.

CAMBIO DE PROPIETARIO

Edgar Alejandro Martínez Valenzuela vive en Arboledas de Santo Domingo, en San Nicolás; vendió cinco autos en 2009 pero no hizo el cambio de propietario. Ahora le piden 20 mil pesos.

"Vendí unos vehículos del 2009 para acá y me cayeron los exhortos para que me acerque a platicar con ellos, aquí están a mi nombre tendré que darlos de baja y pagar todas las multas, pero le digo que no tengo dinero, me dicen que haga un convenio o deje algo en garantía y tener tiempo para pagar.

"Son cinco (autos). Yo tuve la culpa, los solté de buena fe, era una emergencia; ahora tengo que pagar porque saqué los estados de cuenta y los cinco autos están circulando, están vigentes. El error fue mío por confiar, inclusive ya es otro dueño, lo pasaron más adelante, pero sigue estando a mi nombre, ¿pero cómo lo vendió si no está a su nombre? Ni siquiera hizo el cambio de propietario, voy a tener que darlo de baja, traer los papeles de una camioneta y empeñarla, son casi 20 mil pesos", dijo preocupado.

AUTO DE HIJO FALLECIDO

José Trinidad Vargas Santa Cruz, vecino del Centro de Monterrey, acude para realizar una baja de un automóvil de su hijo fallecido.

"Vine porque me estaban cobrando unas bajas, unos refrendos y placas de un vehículo de un hijo mío que ya falleció y vine a comprobar que ya había fallecido, vine a hacer una solicitud para que lo dieran de baja, el carro se vendió hace muchos años y sigue a nombre de él.

"Creo que está muy bien lo que están haciendo ahora, la prevención, porque nos hace conciencia de que le que van a hacer ellos, señaló el residente céntrica calle Treviño.

OTRO CONFIADO

Por confiado, hace cuatro años, Miguel Hernández Flores, de la colonia Constituyentes de Querétaro, vendió el Tsuru modelo 1986, pero nunca lo dio de baja y ahora brotan los problemas.

"Vengo porque vendí el carro, y no le hizo el cambio de propietario este hombre, hace cuatro años y me confié y me cayó papel; de hecho el carro ya está desvielado", narró.

Ismael Gómez, de la Independencia, acudió a apagar el refrendo de su camioneta.

"Siempre vinimos hacer el pago, cumpliendo con las obligaciones, así es", indicó.