Descubren acueducto colonial en Linares

Según el INAH se trata de una joya arquitectónica única en su tipo en la entidad, y aún está en pie; tiene poco más de 200 metros de extensión.

Linares

Al recorrer la brecha de terracería entre la antigua Hacienda de Guadalupe y el camino a la presa Cerro Prieto, en Linares, una especie de pared en color marrón se levanta al oriente, aunque sin hacer relevancia.

Pero al cruzar el alambre de púas que delimita la propiedad privada y cruzar unos cuantos metros por un pastizal, 25 arcos de estilo Tudor indican que no se trata de una simple pared vieja.

Para la delegación regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Nuevo León se trata de un hallazgo impactante: es hasta ahora el único acueducto colonial que se conserva en perfectas condiciones por toda la entidad.

Si la construcción hidráulica tiene casi 300 años de historia en Linares ¿cómo es posible que hasta hace unos meses nadie sabía de su existencia?

Incluso, ha sido toda una revelación para las autoridades municipales de Linares, como lo expresó el alcalde Roque González Palacios en reciente visita a Monterrey.

"Es algo que acabamos de descubrir y nos dicen que es el único así en Nuevo León", comenta con orgullo el munícipe.

La revelación

Con más de 25 años en el INAH Nuevo León, Benjamín Valdez Fernández expresa que el canal simplemente es de una talla "exquisita" para Nuevo León e, incluso, para la región del noreste.

Sin datos concretos por ahora, el acueducto mide poco más de 200 metros de largo, mientras que su punto más alto es de seis metros.

Se tiene registro que su construcción pudo darse entre 1720 y 1740, lo que lo ubicaría entre las construcciones más antiguas de la entidad, como la Casa del Campesino y el Obispado.

Las dimensiones no dicen mucho frente al 1.2 kilómetros del acueducto de Querétaro, o el fino acabado de piezas similares en el Estado de México. Sin embargo, hasta ahora no se tiene registro de otro igual en pie en Nuevo León.

Incluso, los ejemplos más cercanos como el acueducto que alimentaba a la fábrica de textiles La Fama en Santa Catarina (1856) y el de la fábrica El Porvenir de El Cercado (1872) están prácticamente destruidos.

"Es impresionante el tamaño del acueducto y que haya pasado inadvertido para muchos. Hace 25 años que recorro estos caminos y jamás lo habíamos visto y jamás nadie había hablado de él", expresó Benjamín Valdez Fernández, coordinador de proyectos especiales del INAH.

¿Perdida?

Con toda esta información ¿cómo es posible que el acueducto haya permanecido oculto y sin mayor referencia?

"La gente de aquí sí lo conoce, sí se le ubica pero muy pocos. Incluso por muchos años estuvo oculto por la maleza", relata Miguel Contreras, encargado de la Fototeca de Linares.

Su "desaparición" es tal que no figura dentro de las piezas protegidas dentro del Catálogo de Monumentos Históricos Inmuebles del INAH en el estado.

Mucho de su desconocimiento podría recaer en que se ubica en una propiedad privada, perteneciente al diputado de Nueva Alianza Juan Antonio Rodríguez.

Se dice que al desmontar el terreno adyacente al rancho, que a su vez colinda con pequeños humedales propios de la presa Cerro Prieto, se descubrió por completo la construcción.

Lo que hace de mayor relevancia a este acueducto es, sin duda, su tecnología de construcción.

Valdez Fernández resalta el estilo Tudor de los arcos, lo que habla que sus creadores eran expertos en ingeniería hidráulica, muy posiblemente jesuitas de la congregación de Querétaro, quienes llegaron a Linares a finales del siglo XVII.

"Es un trabajo de una calidad impresionante para el tiempo en el que fue construido y para la región. Está a la altura de los acueductos importantes de Zacatecas o Querétaro, quizás no por su altura pero sí por su desarrollo mayor a los cien metros", expresó.

A falta de mayores investigaciones, el acueducto recogía el vital líquido desde los canales del río Pablillos, y servía para las plantaciones de caña de azúcar.

Al recorrer el canal por donde pasaba el agua, las piedras nos dejan ver pequeñas inscripciones que representan iniciales de algún nombre, símbolos que podrían representar relojes de sol y en un sector, la repetición del número cuatro en diversas ocasiones. "Hay que estudiarlo a detalle, encontramos grabados de numeración en las piedras, hay marcas de trazo. La pieza es para estudiarse a detalle por un buen tiempo", comenta el arquitecto.

El acueducto se encuentra en un aceptable buen estado de conservación por lo que no está en riesgo su estabilidad estructural. Se ubica a unos cuantos metros de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la UANL, pues formaba parte de la ex Hacienda de Guadalupe.

"La mayoría de la gente de Linares no lo toma como un punto turístico pues se ubica dentro de una propiedad privada y así se le respeta, a lo mejor por eso se ha conservado tan bien", resalta Miguel Contreras.

El INAH propondrá realizar un levantamiento arqueológico en la zona, pues a los costados del acueducto hoy es posible advertir vestigios de muros.