Dan parte de su vida a otro país; los jubilan con olvido...

Cada jueves se apostan en la Macroplaza, como pararecordarle al Gobierno que tiene una deuda sin saldar:la de gestionar los apoyos pendientes.

Monterrey

Están todos los jueves en la plaza, frente al Palacio de Gobierno. No piden otra cosa que el dinero que les corresponde por haber entregado muchos años de su vida a trabajar en Estados Unidos, casi todos ellos en labores del campo, cultivando la tierra mientras una gran parte de los hombres de esa nación se hallaban en el frente de combate de la Segunda Guerra Mundial. Son los braceros mexicanos que dieron su fuerza de trabajo siendo muy jóvenes, cuando Donald Trump no tenía manera de oponerse, ya que nació en 1946, un año después de que terminara el conflicto bélico. Ellos no llevaban ni dinero, ni visa de turista, sólo sus manos y la voluntad de trabajar forzada por la necesidad. Hoy les pagan con el olvido y el desprecio...