Desde Da Vinci hasta el cabrón de la actualidad

Con un lenguaje lleno de humor y reflexiones, Georgette Rivera aborda un tema no muy lejano a la realidad de México en su libro "No hay hombres cabrones sino mujeres que los aguantan".
La mexicana hace una diferenciación entre los méndigos, abusivos, patanes y otras clases de personas.
La mexicana hace una diferenciación entre los méndigos, abusivos, patanes y otras clases de personas. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Con el libro No hay hombres cabrones sino mujeres que los aguantan (Alamah, 2013), Georgette Rivera aborda ese tópico que en la sociedad actual conforma ya un referente de la cultura.

La autora nacida en el Distrito Federal aborda con un lenguaje cargado de humor y reflexiones esta definición que se explaya en todos los sentidos: "méndigos, abusivos, patanes, cabrones", y su papel en las relaciones actuales y la historia de aquellos que han enaltecido este término. Porque cabrones hay muchos, de acuerdo a Rivera.

"Hago una diferenciación de todos los cabrones, desde Leonardo Da Vinci, Napoleón, Rasputín y el papa Borgia, que son diferentes tipos de cabrones. Para mí el primer cabrón de la historia, que en el libro los llamo 'cabrones del primer tipo, es Leonardo Da Vinci, en el mejor sentido de la palabra, un polímata capaz de manejar desde la aritmética, la mística, la poesía, el álgebra, la trigonometría, los grandes inventos, hasta un papa Borgia que supo cómo a través de la Iglesia manejar los intereses de mucha gente, y finalmente casó a su hija con alguien que tenía que ver directamente con los intereses del pueblo y cómo al hijo le permitió que hiciera tantas aberraciones y tantas cosas.

"Entonces, desde el cabrón como Leonardo, que es alguien excelso, que te sublima con su intelecto pasando por Borgia, entre otros, hasta el de hoy día, que tomando al diccionario de la Real Academia, es aquel que se aprovecha de otros para conseguir algo para su beneficio sin importar el daño que le pueda causar a los demás, son parte en las definiciones y los tipos de cabrones que se abordan en el libro", explicó la escritora.

Y como en el norte el cabrón es sinónimo de machista, la autora comenta que esta relación no está tan errada, pues en cada estado de la República es distinto el enfoque en las relaciones en las que el cabrón cumple su función (y sus diversos tipos, como el "cabrón que no tiene vergüenza", "con sentimientos", "cabrón y pen...", "feo y atrevido", por citar algunos ejemplos), y ahí es donde hay que distinguir algunas de sus características, sin darle por ello una definición global.

"En efecto, el norteño es alguien a quien le gusta controlar. No lo hago como una generalidad, porque aquí en el norte hay personas increíbles que tienen unas relaciones funcionales maravillosas. Pero en general al norteño le gusta que las mujeres hagan lo que ellos quieren. Y surge una palabra que en el contexto no me gusta, y que es la de 'atiéndeme'. Porque para ello equivale a 'voltéame a ver, que te estoy hablando', 'tiéndeme la cama', y sinceramente digo son como contextos y educaciones distintas en donde prevalece ese indicio que a veces impera en una relación",comentó.

Para Georgette Rivera, el humor es vital para tratar un tema que desde el título ya invita a darle este tipo de lectura.

"Cuando hablas las cosas con un humor, sin caricaturizar desde luego, sino esta parte donde puedes sacar; esta parte donde manejas el humor puedes darte cuenta si una persona es inteligente o no, entonces hay personas que cuando ya entienden el hipertexto, como diría Humberto Eco, de lo que está aquí cifrado en el libro, que son los diferentes tipos que aquí se abordan, pero se maneja un tipo de humor negro, que te hace darte cuenta, para que lo puedas captar desde ese nivel del lenguaje, que estás ante un cabrón de tal tipo.

"Y el humor es también para hacer que la gente diga: 'Soy inteligente, puedo entender este tipo de textos', porque a lo mejor vas a encontrar muchos libros de este tipo, y aclaro, yo no digo malas palabras, porque tengo libros de diferentes temas, pero en este sentido hago alusión a la palabra porque no hay otra que mejor te defina a esa persona que se aprovecha de los demás, sea hombre o mujer", concluye la también terapeuta.