Custodia documentos clave de siglos pasados

Carlos Jiménez es un coleccionista de documentos antiguos; parte de su recopilación se expone en el Museo Regional El Obispado.

Monterrey

Documentos milenarios procedentes de diversas partes del mundo tienen resguardo en Monterrey.

Carlos Jiménez fue coleccionando documentos antiguos hace 40 años, en un viaje de residencia a Francia tras estudiar la carrera de medicina.

Personajes históricos como el rey Carlos V de España, documentos relacionados con Hernán Cortés, el Duque de Alba o prensa francesa que ensalza al general Ignacio Zaragoza, es una pequeña muestra de su acervo.

Una demostración de esta documentación fue exhibida en el auditorio del Museo de Historia Mexicana, como parte de las sesiones del Taller de Paleografía.

De igual forma, una muestra de este importante acervo está expuesta en la muestra Cinco mil años de escritura. Signos y símbolos del poder de la palabra, en el Museo Regional El Obispado.

"Durante la Guerra Civil Española saquearon archivos, entonces en Francia compré un amplio volumen del archivo de Granada, entonces soy depositario de los archivos", comenta a modo de anécdota Carlos Jiménez, curador de la exposición en El Obispado.

Entre los documentos se encuentra el archivo completo de la familia Velázquez de León, que inicia en 1530; cartas que relacionan a familias de la época de Hernán Cortés, de 1589. También hay firmas del rey Carlos V y un censo que se levantó contra el Duque de Alba en 1574; así como el archivo histórico de la provincia de Granada, España.

Asimismo, cuenta con los primeros mapas donde aparece referido el Nuevo Reino de León, hoy Nuevo León.

"Los primeros mapas del Nuevo Reino de León aparecen aquí, así como documentos que relacionan a la población judía", afirma.

Para la protección del archivo refiere contar con las precauciones debidas.

Gracias a que antes de 1880 el papel que se utilizaba era de algodón, actualmente se puede manipular con protección básica.

En total, Carlos Jiménez cuenta con un acervo aproximado de siete mil documentos, que van del siglo VII al XVII, así como poco más de cuatro mil periódicos antiguos.

"Soy depositario de los documentos, cuando se venden en París pues no sabía de qué era. Yo me di cuenta de ello y me convertí en su depositario. No puedo venderlos ni lucrar con ellos", mencionó el coleccionista.