Cumple oficialización de cronistas 30 años en NL

Fue hace tres décadas cuando los ayuntamientos hicieron los primeros nombramientos de sus historiadores; hasta la fecha se sigue discutiendo si merecen o no un incentivo económico.
Un reto para quienes se dedican a este oficio es adentrarse y difundir material en las redes sociales.
Un reto para quienes se dedican a este oficio es adentrarse y difundir material en las redes sociales. (Archivo)

Monterrey

Bajo el lema "Según lo que tengo visto y andado", la presencia del cronista con un nombramiento oficial emitido por el Ayuntamiento municipal está cumpliendo tres décadas en la entidad.

Hasta 1986, en Nuevo León sólo había tres cronistas designados oficialmente: Israel Cavazos, en Guadalupe; José Saldaña, en Monterrey; y Celso Garza Guajardo, por Sabinas Hidalgo.

En este panorama existían diversos municipios que no tenían "ni una sola hoja escrita" de su historia, reconoce el experto en la materia, Héctor Jaime Treviño Villarreal.

El cronista es el personaje que se dedica a preservar la memoria de su comunidad y su gente. Apoyándose en los archivos históricos, es el que sabe reconocer los hechos de un alcalde, pero también el valor del artesano del pueblo.

Pero su imagen no es la del "viejito que conoce los chismes del pueblo", como comenta Juan Alanís Tamez, cronista de Santiago. Hoy están en redes sociales, comparten fotografías y documentos, además de comentar con los usuarios sus hallazgos.

El nombramiento formal

En 1986 se emprende la tarea de visitar a los 51 municipios y solicitar a los alcaldes que emitieran los nombramientos.

Los primeros nombramientos fueron para Napoleón Nevárez, en Hualahuises; Armando Leal, en Linares; Ambrosio Guajardo, en Salinas Victoria; y la profesora María Luisa Santos Escobedo, en Villaldama.

Para el 30 de mayo de 1986 ya se tenían definidos 37 cronistas, completando la totalidad del estado para el año siguiente, fundando así la Asociación Estatal de Cronistas "José P. Saldaña".

Con el paso de los años, la figura del cronista cobró más presencia en el estado. Gracias al esfuerzo de los investigadores, los municipios cuentan con su propia historia; incluso el esfuerzo ya se ha replicado con los Consejos de la Crónica.

Diálogo y café

Para ofrecer un espacio de diálogo entre los historiadores y el público, en 1994 nació el ciclo Café con Historia, con la iniciativa del Museo de Historia Mexicana.

A lo largo de 12 años, los cronistas han hablado de casi todo: música, gastronomía, personajes célebres, arquitectura o leyendas, entre muchos más.

"El proyecto es uno de los más concurridos para el museo. El ciclo ha sido un mosaico de temas los que se han tratado aquí sobre la cultura y tradición de sus pueblos", menciona Magdalena Cárdenas, directora de 3 Museos.

Con un promedio de 120 asistentes por sesión, Café con Historia ofrece al año poco más de 17 conferencias a lo largo del año. Ha contado con ponentes a nivel regional y nacional.

Los ciclos en los que se ha expuesto la historia de la música regional son los que mayor afluencia de público registran.

"Todo el proyecto es un rescate de la historia oral", refiere Cárdenas.

El próximo ciclo está programado para octubre; tentativamente tendrá como tema el deporte local.

Los nuevos desafíos

Los retos para los cronistas son estar a la vanguardia y adentrarse a las redes sociales, un paso que ya han dado algunos pero que no cubren a la totalidad. De igual forma, existen municipios en los que no se ha nombrado al cronista en las actuales administraciones.

"Se ha hecho una tarea muy productiva con miles de páginas producidas, pero también tenemos municipios sin cronistas", apunta Treviño Villarreal.

Otro punto fundamental es ir formando a los próximos guardianes de la historia de su comunidad, un paso que ya dio Escobedo, al nombrar a Emilio Machuca Vega, considerado el cronista más joven con sus 18 años.

Y el debate en el que no se ha podido tener un acuerdo completo entre los investigadores es si el cronista debe tener un apoyo económico por parte de los ayuntamientos.

"Yo creo que sí es necesario que tengan un incentivo, tan sólo en llenar el tanque del auto para ir al municipio es un gasto. Hay que pensarlo", sostiene Héctor Villarreal.