Cuestiona Jon Lee Anderson la falta de protección al periodista

En la presentación hizo un homenaje a sus compañeros caídos.
En la ceremonia lo acompañó Eduardo Rabasa, editor de Sexto Piso.
En la ceremonia lo acompañó Eduardo Rabasa, editor de Sexto Piso. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

La guerra siempre es un caos total, donde en ciertos escenarios da lo mismo cubrirse tras un muro, hincarse o seguir caminando ante una lluvia de plomo.

Este ambiente fue recreado por el periodista norteamericano Jon Lee Anderson, durante la presentación del libro Crónicas de un país que ya no existe, donde fue acompañado por Eduardo Rabasa, editor de Sexto Piso, y que se desarrolló la noche del jueves en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Anderson recopila en el libro –editado por Sexto Piso en conjunto con la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)- una serie de crónicas sobre su estadía en Libia entre febrero del 2011 y enero del 2015, donde recrea el paso de la guerra civil precedida de la llamada Primavera Árabe.

Pero también pone el debate sobre la mesa la vulnerabilidad de los periodistas en conflictos armados, más en aquellos jóvenes que por voluntad regalan su trabajo a las grandes agencias de medios internacionales.

No por nada, en la primera página del libro Jon Lee (California, 1957) dedica un reconocimiento a nueve compañeros periodistas caídos durante su cobertura como corresponsal del New Yorker.

"Muchos jóvenes se van a la guerra porque quieren ser periodistas aunque nadie les paga nada, y había muchos diarios y canales en occidente, incluidos El País, de España, que pagaban 15 euros por una nota, ¡no es nada!", afirmó ante poco más de 50 personas en el Colegio Civil.

A la guerra que precedió la calificó como la "primera guerra del iPhone pues muchos de los jóvenes iban armados sólo con un teléfono inteligente "y un portal de blogs o un Facebook".

Incluso, refirió que en más de unos cuantos casos la tecnología resultó ser el lado débil del periodista, pues muchos, al tener activado el GPS de su celular, caían como presa fácil de morteros o ataques de las milicias.

Recordó el caso de un fotógrafo inglés capturado por el régimen y asesinado. Durante el funeral, colegas tuvieron que generar una subasta para poder sortear recursos para la viuda y sus hijos.

"Cuando empiezan a morir estos chicos y a ser secuestrados empezó –incluso en mi redacción- se empezó a generar una especie de pacto silencioso de no contratar a jóvenes que podían aventarse a una aventura, caer muertos o capturados. No se ha mejorado mucho esta situación", criticó.

Países de Medio Oriente como Libia son, junto a México, los más riesgosos para ejercer el periodismo, según diversas organizaciones civiles internacionales.

"La guerra es un caos total, no hay forma de explicarlo bien salvo que... salvo eso, es un caos total".