Convierten Congreso en 'galería' de objetos inútiles

Los temas de moda, escándalos pasajeros o notas informativas con amplia difusión han generado que históricamente los diputados inviertan en artículos innecesarios que con el tiempo han quedado ...

Curules extras 

En 1985 el Poder Legislativo inauguró su propio edificio tras décadas de trabajar en el Palacio de Gobierno.

Años después se creó la Comisión Estatal Electoral y las leyes electorales que contemplan la posibilidad de crecer en número de diputados previendo el crecimiento poblacional, por lo que el Pleno fue dotado de curules extras.

Sin embargo a más de 20 años de esto, los legisladores locales no han llevado a cabo ninguna redistritación pese al crecimiento poblacional y las curules se han convertido en parte del mobiliario usado por los asistentes de los diputados para descansar mientras se llevan a cabo las sesiones.

Kiosco informative

En la Legislatura 72, donde la mayoría pertenecía al PRI y su líder era el hoy diputado federal, Héctor Gutiérrez de la Garza, el Congreso del Estado adquirió tres kioscos informáticos en donde la población que acude al Legislativo puede localizar la información de su diputado.

Sin embargo, hoy solo uno de éstos funciona, ubicado en la entrada del Edificio, aunque en ocasiones también presenta fallas.

En tanto los otros dos, uno de ellos ubicado en la entrada del primer piso, que da hacia la Macroplaza, y el que estaba ubicado afuera del Salón de Pleno del Congreso Local, se encuentran olvidados en el Congreso del Estado, sin una fecha para ser reparados.

Buzón de denuncia ciudadana

Dijeron que era una manera de acercarse más a la población y de invitarlos a denunciar irregularidades.

La actual legislatura inauguró hace alrededor de un año dos buzones de denuncias ubicados en las dos entradas de la sede del Congreso.

Las cajas de acrílico que cuentan con hojas de máquina para que la gente redacte su denuncia, queja o sugerencia, se encuentran afuera del Salón de Plenos, junto a la puerta de la Biblioteca del Congreso del Estado, y el segundo en la entrada principal, por la Planta Baja.

Sin embargo a más de año y medio de haber sido inaugurados con bombo y platillo no ha llegado al Legislativo ninguna denuncia contra funcionarios, ni propuesta de iniciativa o ley, que también era una posibilidad, por lo que diariamente se pueden observar a estos buzones completamente vacíos.

Sistema de seguridad

Durante la Legislatura 71, el líder de la entonces mayoría panista, Julián Hernández Santillán, inicio la compra de un costoso equipo de seguridad que controlaría los accesos de entrada a cualquier persona al Salón de Plenos, a la Salas de Juntas Previas y a la zona de Prensa del Congreso del Estado.

La medida, que incluía identificadores de huellas digitales, claves de acceso y un torniquete de acrílico con detector de metales, fue criticada en su momento por la opinión pública al considerar que se coartaba el acceso de la ciudadanía al Legislativo, por lo que con un 80 por ciento de avance la obra fue detenida.

Hoy en día los aparatos lucen como simples adornos del legislativo, forrados de plástico, en espera de ser reactivados, retirados o en su defecto que el panista guadalupense, Julián Hernández, vuelva a ser electo diputado y líder de la bancada del PAN en el Congreso del Estado para que ahora sí disponga de ellos.

Expendedor de gel antibacterial

La fiebre causada por el virus de la Influenza AH1N1 alcanzó en el año 2009 al Congreso del Estado, al que decenas de personas ingresaban diariamente.

Mientras los candidatos a diferentes puestos como alcaldes y gobernadores inventaban saludos o repartían tapabocas en campaña para evitar contagios, en escuelas y áreas gubernamentales el uso de gel antibacterial se hizo un menester casi religioso.

En ese contexto, el Congreso del Estado optó por sumarse a la moda y adquirir una máquina expendedora de este líquido.

Ubicado en la entrada del Salón de Plenos del Congreso del Estado este aparato electrónico que suministraba gel con solo colocar las manos frente a un escáner, y cuya compra se atribuye al panista Oscar Cano, luce hoy abandonado e inservible.