ENTREVISTA | POR MARÍA JULIA LAFUENTE

Rogelio Cabrera López Arzobispo de Monterrey

El máximo jerarca católico en el estado habla de los planes que tiene para la Iglesia, y de los alcances de la misma en los municipios de ultracrecimiento.

“Conocí los estragos del crimen en Michoacán”

“Esta arquidiócesis necesita mil 200 sacerdotes”.
“Esta arquidiócesis necesita mil 200 sacerdotes”. (Especial)

Monterrey

A un mes de que cumpla un año al frente del Arzobispado de Monterrey, monseñor Rogelio Cabrera López hace una reflexión de los que ha sido este año como máximo jerarca de la Iglesia católica en Nuevo León.

Originario de Santa Catarina, Guanajuato, llego el 5 de diciembre de 2012. En entrevista habla también de los alcances de la Iglesia católica en los municipios de crecimiento.

A su llegada a Monterrey, ¿cuáles fueron los retos que enfrentó?

Lo que había escuchado por las noticias, de que estaba esta zona saliendo de una crisis muy seria de inseguridad a causa del crimen organizado, venía con esa preocupación, de la paz que debe de reinar en Nuevo León. Era mi principal preocupación, porque yo sé lo que esto significa para cada familia, para cada persona, yo fui obispo en Michoacán, conocí los estragos que hace este mal social y qué bueno que tengo la oportunidad de ir viendo cómo van sanando poco a poco estas heridas y mi deseo es que Monterrey y Nuevo León vivan en paz, como mi principal preocupación y eso quiero abonar a mi actividad pastoral.

¿Cómo queda la fe de los católicos regiomontanos en este año que usted ha estado al frente de la Arquidiócesis?

Yo sé que a veces gana el campo, la indiferencia, la increencia y la falta de consistencia religiosa, pero Monterrey tiene un sector muy grande de profunda fe cristiana y apego a las enseñanzas de Cristo, de amor a la Iglesia, que creo que en este año de la fe se ha fortalecido.

Hemos visto mucho interés en el municipio de Juárez, ¿por qué?

El municipio de Juárez, el municipio de Villa de García y el municipio de Escobedo, tres municipios con un crecimiento inusitado, incontenible, donde ya está la gente, donde ya están las comunidades, y nosotros no podíamos esperar.

¿Había focos de alerta?

Había focos también de contaminación moral, a los cuales tenemos que atender, la posible violencia, el posible encapsulamiento de cosas negativas de la sociedad, entonces teníamos que atender inmediatamente, no podemos esperar a que se construyan las iglesias.

Son 650 sacerdotes, ¿faltan muchos?

Esta metrópoli, esta arquidiócesis, necesita mil 200 para poder atender.

¿Cuáles son los planes a corto y largo plazo?

En enero yo me voy a reunir con todos los que colaboran conmigo, aproximadamente unos 50 sacerdotes, para poder hacer una relectura de lo que será la asamblea diocesana y hacer una propuesta de organicidad y de la restructuración de la diócesis, de hecho mi tercera carta pastoral será sobre nueva estructura pastoral de la arquidiócesis.

Algún mensaje que quiera enviarle a la comunidad en Monterrey.

Quiero invitarles a revivir la esperanza, Monterrey, Nuevo León, pueden ser siempre nuevos, nosotros vamos a consagrarnos a los corazones de Jesús y María el 23 de este mes de noviembre en Cintermex, quiero reiterar esta invitación, a comprometernos por una vida nueva.