Conductores y peatones, 'obstáculos' para Ecovía

Autos y personas que invaden carriles especiales se suman a fallas producto de etapa de ajuste, en perjuicio del tiempo total de viaje.

Monterrey

A cuatro días de que entró en operación, la Ecovía continúa con algunos inconvenientes, entre los que destacan el tiempo de recorrido, casi el doble de lo proyectado. La duración del traslado, que es de una hora con 42 minutos de punta a punta, cuando el objetivo planteado es de una hora, y además la falta de adaptación de los usuarios y los automovilistas, es parte de los inconvenientes que aún se presentan.

MILENIO Monterrey recorrió de ida y vuelta los 30 kilómetros de carriles exclusivos del nuevo sistema de transporte, y se constató que el servicio aún no alcanza los estándares de calidad que se pretenden.

Los problemas inician desde el momento de adquirir la tarjeta Feria en la tienda de conveniencia, donde a pesar de ser tecnología de primera, el pago es rudimentario, ya que no aceptan tarjetas ni de crédito, ni de débito. La compra de este plástico para el transporte sólo se permite en efectivo.

El principal inconveniente es el tiempo de recorrido. De la estación de Valle Soleado a la Terminal Lincoln -cronómetro en mano- fue de una hora y 42 minutos, a una velocidad máxima de 45 kilómetros por hora.

Sin embargo, intentar hacer menos tiempo en los recorridos, genera riesgos de accidente, pues otro de los principales problemas lo generan peatones y automovilistas que constantemente invaden los carriles especiales.

Además, en algunas de las 41 estaciones, en ocasiones las puertas tardan en abrirse debido a que los operadores no detienen la unidad exactamente en el punto donde el lector electrónico lo detecte para dar la señal de apertura a las puertas del inmueble. En la mayoría de las estaciones, las pantallas aún no funcionan.

Cabe resaltar que los autobuses son cómodos, climatizados, cuentan con señal de internet, y los operadores y en general el personal hasta de seguridad son amables con los usuarios.

El tiempo en que tardó en llegar la unidad que tomó este reportero en una de las estaciones, fue menor a cinco minutos, tiempo considerado satisfactorio, ya que en el transporte urbano común, la espera en ocasiones es hasta de 25 minutos.

Se observó que ya hay coordinación por parte de elementos de la Agencia Estatal del Transporte, de Tránsito de Guadalupe y de Tránsito de Monterrey, para colaborar en un mejor servicio en la Ecovía, sin embargo, no en todos los cruceros.

Los que se atraviesan

Las barreras mayores que impiden un mejor servicio de la Ecovía, por increíble que parezca, no es el sistema, ni su operación, son los peatones y automovilistas.

A lo largo de la ruta se observó que fueron 47 personas las que invadieron a pie los carriles exclusivos durante el paso del autobús. Además, aunque los operadores accionaron el claxon para advertir del paso de la unidad, muchos ni se inmutaron, por lo que en todos los casos, el camión invadió el camellón central de la Ecovía y con ello se evitaron accidentes.

En el recorrido fueron contabilizados 59 vehículos, desde coches compactos hasta tráileres que invadieron el paso de las unidades, en los cruceros, aunque el autobús de la Ecovía tuviera luz verde en el semáforo.

Las invasiones fueron tantas, al grado que en ese recorrido se presenciaron dos accidentes donde participaron vehículos particulares, en dos cruceros con la Ecovía, uno en Guadalupe y otro en Monterrey.

En el caso de Monterrey, fue en Lincoln a la altura de la estación Santa Cecilia, y los oficiales de Tránsito, en vez de poner el ejemplo, utilizaron el camellón central de esta vía exclusiva para estacionar su patrulla, las unidades de las aseguradoras, y los automóviles que participaron en el accidente.

Otro de los cruceros más conflictivos, donde el servicio de la Ecovía es perjudicado, es a la altura de la avenida Rangel Frías, donde el autobús tuvo que esperar tres cambios de luces para poder pasar, ya que aunque tenía luz verde, los conductores de vehículos particulares se atravesaron al paso y detuvieron la marcha de sus coches, ya que tenían luz roja. Incluso hasta una patrulla de Tránsito de Monterrey, número 81715, impidió el paso, al parar la marcha en pleno cruce.

Otro punto conflictivo está en Lincoln y Ruiz Cortines, donde los automovilistas se atraviesan "a la brava" a pesar de que ven venir las unidades de la Ecovía y provocan frenamientos repentinos.

Palabra de usuario

Usuarios de la Ecovía criticaron a peatones y automovilistas por invadir el paso de las unidades de este sistema de Bus Rapid Transit (BRT) e impedir que el servicio sea más rápido.

Los entrevistados coincidieron en que faltan detalles por corregir en las estaciones, pero que el servicio en general es satisfactorio.

"Sí, yo estuve observando en mi recorrido, de la estación Santa Cecilia aquí a esta estación (Asarco) y lo que más veo es que la gente se le sigue atravesando al camión, el chofer le tiene que bajar a la velocidad, y les vale que venga el camión, pero tienen que entender que así no es la cosa, tienen que cruzar por las esquinas.

"Ya se nos debe de quitar esa maña de hacer las cosas mal, debemos ser buenos peatones y pasajeros y cuidar las cosas, pero también cuidar que la Ecovía funcione bien, no todo es culpa de la gente que trabaja aquí", dijo Carlos Armenta.

Alfonso Rosales, quien abordó en la estación Churubusco rumbo al poniente, señaló que no hay cultura vial en los automovilistas, porque siguen estorbando el paso de las unidades.

"Lo que sea de cada quien, no tenemos cultura, la gente va en su carro y le echa el carro encima al camión, pero tampoco vemos que los multen, el día que les pongan sus infracciones la van a pensar dos veces antes de atravesarse en los cruceros".

Por su parte, Marisol Luna, calificó de "muy bueno" al sistema.

"Yo escuchaba que la Ecovía y que la Ecovía nomás no, y hasta que me subí me pareció que no es como lo pintan; el servicio está bueno, y además no se va pare y pare como los camiones de las rutas", dijo.