Condenan a culpables de balacera en penal

Dos criminales fueron sentenciados a 25 años de prisión; tres celadores, a ocho años.
Francisco Lozano Pérez, uno de los enjuiciados.
Francisco Lozano Pérez, uno de los enjuiciados. (Especial)

Monterrey

A cuatro años de que integrantes de un grupo criminal irrumpieron en el Penal del Topo Chico, donde protagonizaron una balacera que dejó dos muertos, dos delincuentes fueron sentenciados a 25 años de prisión; tres celadores del lugar a ocho años, y uno más recibió sentencia absolutoria.

Los sentenciados por el homicidio calificado del reo Juan Francisco González Guerrero son: Francisco Lozano Pérez y Jesús César Martínez Pachuca.

El homicidio de González Guerrero ocurrió el 9 de agosto de 2011, y en ese entonces, Martínez Pachuca tenía un año de haber abandonado el Penal del Topo Chico, donde estuvo procesado por diversos delitos.

Tres celadores recibieron ocho años de prisión como responsables de delitos cometidos en la administración y procuración de justicia, por haber colaborado con las acciones ilícitas de Juan Francisco y Jesús César. Sus nombres son: Nereyda Luna Uscanga, Francisco Ortega Arredondo y José Rubén Mendoza García.

El único que logró acreditar su inocencia fue el ex celador Pedro García Hernández, quien este viernes abandonó el Cereso de Apodaca, donde se encontraba recluido.

El juez segundo penal de Monterrey emitió la sentencia en la que, además, exoneró a los ex servidores públicos de los delitos de cohecho y delincuencia organizada que también les había atribuido la Procuraduría de Justicia.

En la resolución quedó acreditado que el día de los hechos, Nereyda Luna estaba asignada a la vigilancia del circuito cerrado del reclusorio, y cuando observó la llegada de los criminales, le ordenó a su compañero José Rubén que les diera acceso a los vehículos que tripulaban.

Después, la mujer salió al acceso de la guardia junto con su ex compañero Francisco Ortega, y los dos recibieron a los delincuentes, a quienes les dieron acceso hasta el área de visitas de abogados, sin hacerlos pasar por ninguno de los filtros de seguridad del lugar.