CRÓNICA | POR EDUARDO MENDIETA SÁNCHEZ

Compras de locura por el Buen Fin

Miles de habitantes de la zona metropolitana de Monterrey abarrotan las tiendas en busca de productos en oferta.

Monterrey

Parecía el “shopping decembrino o el “Viernes negro” en McAllen, pero no… se trataba de compras de locura en pleno noviembre de miles de regios seducidos por ofertas en pleno Monterrey.

El Buen Fin modificó el habitual escenario y provocó esta rara estampa: ahora los regios se fueron de compras, reemplazando las tiendas del “otro lado” por las del centro y del área metropolitana, situación que rebasó en muchos casos a los negocios, ya que algunos dependientes no estaban preparados para atender a clientes en masa como en Estados Unidos.

Y es que miles de compradores se arrojaron y fueron a la caza de descuentos, promociones, ofertas, y a base de "tarjetazos" a meses sin intereses, arrasaron con todo.

El “alud” de regiomontanos sedientos de rebajas “reventó” comercios, restaurantes, cajeros, centros comerciales, tiendas departamentales, calles, banquetas, pasos peatonales y estacionamientos. Arrasaron con todo a su paso.

El carril de la avenida Juárez, acondicionado como banqueta, fue superado y apenas sirvió de respiro y “mejoral” para los miles de peatones que se lanzaron a los locales comerciales del sector.

El caos vial no se hizo esperar: los semáforos mal sincronizados no ayudaron a mejorar la vialidad, que resultó asfixiada en el centro de Monterrey.

Walmart y Sam´s de Pablo Livas y Eloy Cavazos, frente al nuevo estadio de futbol de los Rayados lucieron atiborrados de clientes que saciaron su sed de compra con miles de carritos repletos de mercancía. Los compradores llevaban tres o cuatro pantallas, preparándose para decir adiós a la TV análoga por la de High Definition.

La escena se replicaba por donde sea: Home Depot, ubicado sobre la avenida Miguel Alemán, en límites de los municipios San Nicolás y Guadalupe, estaba repleto, al igual que su estacionamiento, cuya capacidad fue rebasada, lo que generó caos vehicular luego de que los automóviles se aparcaron sobre la lateral de la avenida.

En Lowe’s de Sendero, la falta de pericia o sentido común por parte de una de las cajeras generó molestia e inconformidad, ya que prefería atender a quienes preguntaban por los precios y mercancía, en lugar de estar cobrando a quienes hacían fila.

Cerca de ahí, en las plazas Sendero de Escobedo y de Apodaca, no se podía caminar de tanta gente que a última hora iba por lo que todavía hubiera en existencia.

“Buen Fin, 100 pesos menos en todas nuestras extensiones”, rezaba un cartelón escrito a mano en la fachada de la tienda Oh, Cosmetics, en pleno corazón de Monterrey.

Los descuentos para ropa de dama y varón, en descuento electrónico, en tarjeta, a seis meses sin intereses, “compre hoy y pague hasta enero”, de todas formas, colores y sabores, estuvieron a la orden del día, la cosa era encantar y cautivar a los clientes acostumbrados al shopping de Laredo o McAllen.

Incluso hubo tiendas en las que decían que regalaban artículos como ramo y tocado, en la compra de un vestido de novia con un precio de seis mil 800 pesos, por ejemplo en Casa Zambrano Novias, sobre avenida Juárez y Padre Mier.

Las zapaterías no se quedaron atrás y pusieron ofertas del 20 al 60 por ciento de descuento si compraban calzado en gran remate en 3 Hermanos.

Hubo de todo, de los que se llevaban juguetes a 40 por ciento de rebaja como los clientes que optaban por llevarse bolsas de mano con descuentos de 280 a 250 pesos.

El Pollo Loco, que según el guardia no había ninguna promoción del Buen Fin, parecía contradecirlo, porque se formó una fila de 30 personas que llegaba hasta la banqueta.

“¿Qué sería si lo hubiera?”, respondió una señora con su hijo en brazos que se disponía a hacer cola sobre Juárez y la calle Matamoros.

“Aproveche el chilito relleno, por un precio que no lo vas a encontrar en ningún lugar. Esta promoción a 38 pesos, así es, 38 pesos te vas  a llevar la orden de chilitos rellenos de  camarón con queso Philadelphia acompañados de dos aderezos, mayonesa, chipotle y de una rica ensalada de zanahoria para que la puedas degustar”, fue el alarido de uno de los vendedores afuera del restaurante de comida oriental de nombre Cigdau.


Miles de compradores se arrojaron y fueron a la caza de descuentos, promociones, ofertas, y a base de "tarjetazos" a meses sin intereses, arrasaron con todo.