ENTREVISTA | POR GUSTAVO MENDOZA LEMUS

Margarita Gritskova Mezzosoprano

La solista de la Ópera Estatal de Viena habla sobre su interpretación de Angelina en el montaje que se presenta este fin de semana en el Teatro de la Ciudad.

'La Cenicienta' de Rossini “para nada es una víctima”

Las sopranos Ivette Pérez e Yvonne Garza, y la mezzosoprano rusa Margarita Gritskova.
Las sopranos Ivette Pérez e Yvonne Garza, y la mezzosoprano rusa Margarita Gritskova. (Leonel Rocha)

Monterrey

La Cenicienta, en la versión del italiano de Gioachino Rossini, nos relata la historia de una mujer que vive momentos difíciles, pero que ante todo busca mantenerse con paciencia y buen humor y así tratar de salir delante y conocer al príncipe azul.

Por ello la mezzosoprano rusa Margarita Gritskova, solista de la Ópera Estatal de Viena, pone especial énfasis en el humor que ofrece la obra, el cual busca reflejar en su interpretación como Angelina dentro de la ópera La Cenicienta, que se presenta hoy a las 20:00 y el domingo a las 18:00 en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad.

En entrevista con MILENIO Monterrey, la intérprete habla sobre la disciplina que debe llevar para mantenerse en forma, así como su participación al lado del tenor José Carrera en Viena durante un concierto realizado en septiembre pasado.

El reparto lo completan el tenor Javier Camarena, como el príncipe Ramiro; el bajo bufo italo-mexicano Stefano de Peppo encarna a Don Magnífico; el barítono mexicano Josué Cerón da vida a Dandini, y como las hermanastras y el tutor participan los artistas locales Yvonne Garza, Ivette Pérez y Rosendo Flores.

La puesta es realizada por Rafael Blásquez con la dirección escénica de Horacio Almada, y con música de la Orquesta Sinfónica de la UANL. La producción es de la compañía Ópera de Nuevo León, dirigida por Gerardo González, con el apoyo del Conarte y el Conaculta.

¿Cómo te sientes interpretando al personaje de La Cenicienta?, se nos platicaba que la versión de Rossini es más cómica y sin la magia sobrenatural del cuento.

No es un papel fácil de interpretar, puede parecer, pero no es así. Fue muy largo el tiempo que pensé en cómo lo haría pero al final llegué a una solución que es hacerlo con mucho humor, creo que sólo así se puede interpretar a Rossini de una manera como él lo quería. El humor es muy importante, porque la música es muy alegre y de mucho colorido.

Si bien hay un final feliz hay muchas partes trágicas, muy fuertes y muy tristes que hay que saber cómo llevarlas, pero al final el humor de la obra siempre está presente. Ella es una persona que ve siempre hacia el frente, que a pesar de sus problemas no decae en su ánimo sino que tiene un buen corazón, bien podría decir que ama mucho a su familia. No es una chica sumisa, sino que mantiene la esperanza de tener una familia feliz, por ello aguanta todo. Para nada es una víctima.

Hay directores que piden una interpretación apegada al texto o quienes le dan libertad al cantante, ¿cómo ha sido tu caso?

Pensé mucho sobre cómo interpretar al personaje pero al llegar al escenario, que es muy grande, hay que hacer ciertos ajustes en las emociones, hay que hacerlas más grandes para que lleguen al público, y en este momento me ha ayudado mucho el director de escena, Horacio Almada, pues ha analizado los momentos claves de la obra y me ha ayudado mucho a profundizar en los sentimientos de esas escenas. Tengo la gran esperanza que sean dos funciones muy interesantes para el público.

Además de mezzosoprano en años anteriores también participaste en concursos para piano, ¿en qué momento te inclinas por hacer carrera en el bel canto?

Las dos cosas siempre me han encantado, tanto cantar como tocar el piano. A los 14 años empecé a preguntarme en qué podía ser mejor, porque me había dado cuenta que es muy difícil lograr desarrollarse plenamente teniendo las dos disciplinas al mismo tiempo. Decidí presentar un examen de piano en una escuela de música pero el día del examen me enfermé y no pude asistir.

A los 15 o 16 años ingresé directamente a la escuela de canto, la ventaja de tocar el piano es que al ser cantante yo sigo tocando el piano y me ayuda mucho en mis ensayos o prácticas, así ya no tengo que buscar un pianista.

La ópera es uno de los géneros que engloban a todas las disciplinas artistícas; más allá del canto, ¿qué disfrutas de la ópera?

Justamente eso, la variedad y complejidad, la oportunidad de disfrutar de todas estas disciplinas y también el reto físico que nos demanda a los cantantes, hay que hacer mucho ejercicio, mantenerse en forma para estar bien en el escenario, debemos tener mucha disciplina en lo que comes para desarrollarte como cantante.

Lo que más me gusta es ese reto como cantante, de expresar todas esas emociones que son muy importantes pues muchas veces el público no entiende lo que se está cantando, pero no sólo es escuchar una voz bonita sino también hay que transmitir las emociones.

¿Cómo fue tu experiencia al cantar junto al tenor José Carreras, en el concierto que ofrecieron en Viena el pasado septiembre?

Mi primera reacción fue llorar, porque pensaba que no podía aprenderme las canciones en español sólo en una semana pero fue más grande el deseo de estar ahí por lo que pude aprenderme las canciones en ese tiempo. Es una persona maravillosa, muy abierta y sus acciones caritativas es algo que debemos admirar.