Capilla de los Dulces Nombres, en el olvido

El desprendimiento de pintura es evidente en las cuatro caras de la construcción, aunque también se muestran caídas en la cubierta de sus muros exteriores.
Hay desprendimiento de pintura y de muros por falta de mantenimiento.
Hay desprendimiento de pintura y de muros por falta de mantenimiento. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Como gran parte de los inmuebles considerados patrimonio en el primer cuadro de la ciudad, la Capilla de los Dulces Nombres evidencia falta de mantenimiento en sus exteriores, así como desprendimientos en pintura y aplanados.

Considerado uno de los templos más antiguos de Monterrey –sólo después de la Catedral– el inmueble ha sido vandalizado en su facha principal, sobre la calle Matamoros.

El desprendimiento de pintura es evidente en las cuatro caras de la construcción, aunque también se muestran caídas en la cubierta de sus muros exteriores.

Por lo que respecta al acceso de la calle Matamoros, el graffiti, las pintas con marcadores y tallas hechas con un objeto punzocortante han afectado, además de las paredes del inmueble, a la herrería y las cubiertas de madera.

La Capilla de los Dulces Nombres de Jesús María y José fue edificada aproximadamente hacia 1830 por orden de la viuda de José de la Garza Zaldívar, quien poseía una hacienda particular ubicada en el cruce que hoy conocemos de Doctor Coss y Matamoros.

Con las demoliciones por la construcción de la Macroplaza se preservó e incluyó dentro del Catálogo de Inmuebles del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en 1986.

Desde 1985, su resguardo y protección depende del Arzobispado de Monterrey, donde ocasionalmente es utilizada para la celebración de actos religiosos. En este acto se creó un patronato que velaría por su cuidado y mantenimiento.

Al no contar con protección perimetral, el templo está expuesto al graffiti y al daño con diversos objetos constantemente.

Además de la capilla, numerosas construcciones históricas o de relevancia estética lucen abandonadas, con daños estructurales o graffiti en el sector del primer cuadro, inclusive en la zona protegida del Barrio Antiguo.