ENTREVISTA | POR ROBERTO URIEL TORRES

Patricia Santos Soprano

Tras obtener el primer lugar en 2010 en el concurso "Ópera Prima", la cantante regiomontana interpretará el rol protagónico de "Alma2, del compositor mexicano José Miguel Delgado, en su estreno mundial en la sala Miguel Covarrubias de la Universidad Nacional Autónoma de México este fin de semana.

“Cantar desde la humildad, no desde el ego”

La historia trata sobre el ex gobernador Felipe Carrillo Puerto.
La historia trata sobre el ex gobernador Felipe Carrillo Puerto. (Especial)

Monterrey

A más de tres años de haberse alzado como La Voz del Bicentenario en el certamen Ópera Prima del Canal 22, la soprano regiomontana Patricia Santos sigue cosechando logros.

Este fin de semana será parte del estreno mundial de la ópera Alma en la sala Miguel Covarrubias de la UNAM, la cual aborda la historia de Felipe Carrillo Puerto, ex gobernador de Yucatán, y la periodista norteamericana Alma Reed, ambientada en los años veinte.

Santos llevará el protagónico de esta nueva obra del compositor mexicano José Miguel Delgado. El proyecto comenzó en 2011 y lleva ganadas dos becas, Jóvenes Creadores y México en Escena, ambas del Fonca.

"La historia trata sobre la lucha de Felipe Carrillo Puerto, primer gobernador socialista de México, y su esfuerzo por sacar libres de la esclavitud de las haciendas henequeneras a los mayas de Yucatán, todo esto, contado a través de Alma Reed, reportera de The New York Times, quien vino a México a cubrir un reportaje en sitios arqueológicos en ese estado.

"Ella, a su vez, al conocer a Carrillo Puerto, entabla con él un apasionado romance", explicó en entrevista con MILENIO Monterrey.

La dirección musical de Alma corre a cargo del maestro Christian Gohmer y su ensamble Tempus Fugit, la dirección de escena es de Clarisse Malheiros y la escenografía de Juliana Faesler. El papel del Felipe Carrillo Puerto será interpretado por el tenor Rogelio Marín.

¿Cómo te has preparado para el personaje de Alma Reed?

Leyendo sobre la historia de ambos. Entendiendo la dimensión humana de Alma y Felipe, pues es muy diferente interpretar roles ficticios a personajes históricos. Discutiendo mucho la partitura con José Miguel (el compositor) sobre cuál es su idea de cómo debe sonar su música. Es un privilegio tener vivo al compositor y poderle preguntar: "¿Te gusta?".

¿Ha sido Alma más demandante que otros personajes?

Es mi primer personaje dramático. La música es tan bella que me tomó por sorpresa, las primeras dos semanas no paraba de llorar, no podía cantar una palabra, me abría mis propias heridas. Eso, aunado a que es cantado en español y todo lo que digo me llega al corazón. Además, la ópera lleva implícito un mensaje claro de denuncia social, al abordar la manera en que son tratados los indígenas.

Háblanos de tu incursión en el primer Estudio de Ópera de Bellas Artes, sabemos que eres la única intérprete de Nuevo León, ¿cómo ha sido el proceso?

Desde que el maestro Ramón Vargas tomó las riendas de Bellas Artes en marzo de este año, aproximadamente, se supo que entre sus planes estaba este estudio de ópera, modelo que se usa en grandes teatros a nivel mundial.

Es de alguna manera para tener su propio semillero de artistas. De entre 120 intérpretes, seleccionaron 20 para audicionar, de los cuales finalmente eligieron a 12 cantantes y dos pianistas acompañantes.

¿Qué alcances tendrá para ti como artista este proyecto?

A mí no me basta haber sido nombrada La Voz del Bicentenario, eso ya pasó. Tengo muy claro que quiero hacer carrera a nivel nacional e internacional, ser reconocida por mi nombre y apellido, y estar respaldada por la máxima casa de ópera de México me permite tener una plataforma sólida para seguir creciendo.

¿Qué importancia tienen este tipo de proyectos para los artistas de la ópera?

Es una oportunidad para seguir sembrando. Hace poco se me acercó un chico que canta en el coro en la ópera Alma y me dijo que gracias a que me vio en Ópera prima él supo que también quería cantar. Si logro tocar a más gente, así como a él, me doy por bien servida. Eso, aunado a la gran responsabilidad que tengo como artista joven de reinventar la ópera, para que cada vez genere más interés entre el público.

A más de tres años de tu triunfo como la Voz del Bicentenario, ¿cuál es el balance que haces de tu carrera?

Debuté en un rol principal en Bellas Artes. Perfeccioné mi técnica en el extranjero con reconocidos maestros. Domino cuatro idiomas.

He aprendido a cantar, incluso cuando no tengo ánimo para hacerlo. Y, aunque ahora vivo 100 por ciento de la música, no se me olvida que hay que cantar desde la humildad, no desde el ego.