Calor sin verano, envolvente y abrasador... y lo que falta

Al sol o bajo la sombra, el soplo infernal del viento caliente nos envuelve y nos sofoca. Es la poco amigable temperatura de Monterrey a la que muchos le huyen.

El color que el infierno me escondiera parece una frase literaria muy adecuada para referirnos al martirio urbano de sol, alta temperatura y pavimentos que rebotan la radiación. Y apenas vamos a cerrar la estación primaveral, por lo que habrá que resignarnos a lo que viene, un verano quemante que no tendrá clemencia, una sequía que tal vez no alcanzarán a mitigar los huracanes de la próxima temporada que se supone ya comenzó. Es, en resumidas, el color del infierno que pronto conoceremos, aunque ya muchos estamos acostumbrados a los veranos inclementes del semidesierto mexicano... Con tal de que las presas tengan agua suficiente, podemos enfrentar este y muchos veranos más.