CRÓNICA | POR REYNALDO OCHOA

Breve historia de un 'atentado' masivo contra las roscas de Reyes

Sector Tierra y Libertad

Aunque bajo techo, la frialdad imperó en el bastión del PT durante el evento organizado por el Ayuntamiento panista.

Como el público era poco, los que estaban alcanzaron más pan.
Como el público era poco, los que estaban alcanzaron más pan. (Roberto Alanís)

Monterrey

Afuera, la sensación térmica de los tres grados de temperatura era intensa y mantenía fríos los ánimos del personal del municipio de Monterrey. Adentro, la sensación era menor, pero el ambiente de la gente congregada era tan gélido como en el exterior.

Fuera por las bajas temperaturas producto del frente frío que desde ayer pasa por la entidad, o por la zona en donde se llevó a cabo el evento -el sector Tierra y Libertad, cuyos habitantes representan el voto duro del Partido del Trabajo-, pero la tradicional partida de rosca de Reyes organizada por el municipio de Monterrey, actualmente encabezado por el Partido Acción Nacional, fue un evento totalmente invernal. Literal y figuradamente hablando.

Cerca de las 2:30 de la tarde, y sin que la alcaldesa Margarita Arellanes Cervantes, hubiera arribado al Gimnasio Monterrey 400, en la populosa colonia ubicada al norponiente de Monterrey, el presidente del DIF, Roberto Garza, y la secretaria de Desarrollo Social, Elizabeth Rosas, iniciaron el evento.

Lo hicieron previendo que la munícipe los alcanzara en el transcurso de sus mensajes, mientras que un payaso animaba a cerca de 50 personas que lo miraban bajo el escenario, mientras que otras, cerca de 200, hacían fila alrededor de las mesas para recibir su rebanada de Rosca de Reyes.

Minutos después llegó la alcaldesa, con el tradicional saludo a los asistentes de mano en mano, pero que en esta ocasión sólo tardó segundos, pues fueron pocos los presentes.

Con un mensaje sobre la familia, Arellanes Cervantes explicó que dentro de la rosca de Reyes, de varios metros de extensión, había 150 fichas con el logotipo del municipio de Monterrey, y que quienes las encontraran podrían intercambiarlas por regalos como cafeteras, roscas y bolsas de despensa de una reconocida marca de tiendas de autoservicio.

Así comenzó la masacre de roscas...

Como los asistentes no eran muchos, hombres, mujeres y niños partieron y se llevaron hasta cinco o seis pedazos de rosca cada uno, que en muchos casos acabaron destripados en el suelo, al no haber en su interior alguna de las codiciadas fichas.

Mientras esto ocurría, Margarita Arellanes Cervantes y su comitiva partían la rosca de Reyes, que sí contenía los tradicionales "monitos", que les tocaron a la secretaria de Desarrollo Social, al Presidente del DIF y a una regidora, quienes tendrán que llevar tamales al Cabildo el próximo 2 de febrero.

Luego de 30 minutos, la alcaldesa y la mayoría de los ciudadanos que asistieron se tomaron la foto y se retiraron rápidamente del gimnasio y sede del evento.

Así de rápido como la temperatura -y el ambiente- aumentaban mutuamente su frialdad.