Bendición para los animales, engrandece a los humanos...

Es la ocasión para demostrar ese gesto que nos vuelve más grandes como personas, porque les damos espacio en el templo a nuestras mascotas.

Monterrey

Si Jesús nació en un pesebre, justo es no olvidar que en aquellos siglos que parecen tan lejanos, los animales de corral compartían la casa con sus dueños.

Iguales eran ante las personas la oveja que la vaca y las grandes migraciones eran una mezcla indisoluble de seres de todas las especies, pero liderados por el más avanzado en la evolución: el humano.

Hoy esas grandes especies han tomado distancia y las personas, de siglos más recientes a la fecha, prefieren ejemplares caninos, gatunos o aviares como sus mascotas, a quienes les dan también un lugar en la familia y les prodigan los mejores cuidados y atenciones.

Hasta tienen cabida en la iglesia un día al año para recibir la bendición como hijos de Dios…