Arturo B. de la Garza, un personaje olvidado

El historiador Benjamín Palacios Hernández se pregunta cómo un personaje que fue gobernador del estado e impulsor de la Universidad del Norte sea olvidado.
El autor Benjamín Palacios.
El autor Benjamín Palacios. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Si de Arturo B. de la Garza se tienen pocas referencias sobre su gobierno, los detalles acerca de su vida son todavía más oscuros.

Se trató de un personaje que en su juventud tenía una biblioteca con 250 libros, o que uno de los regalos que le dio a su hijo Lucas de la Garza fue una biografía de Benito Juárez. En fin, se trata de un personaje atípico para la región.

El historiador Benjamín Palacios Hernández se pregunta cómo un personaje que fue gobernador del estado e impulsor de la Universidad del Norte sea olvidado.

Un primer ejercicio de rescate se da con la publicación de Páginas sobre Arturo B. de la Garza. Un gobernador progresista en el corazón del conservadurismo (1943-1949), que se presenta hoy en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Aclara que no se trata sólo de una biografía política, sino un repaso por la trayectoria de un hombre que nació en General Bravo y que llegó a ser gobernador de Nuevo León.

"Su nombre no figura en la historia de la Universidad pero no sólo eso, no se le nombra sobre su periodo de gobierno", apunta Palacios.

Arturo B. de la Garza egresa de la carrera de Derecho en 1933, con una biblioteca de 250 en su haber. Desde la dirigencia estudiantil promueve la creación de la Universidad del Norte, unos años antes del empuje final que hicieran Raúl Rangel Frías, José Alvarado y Juan Manuel Elizondo.

"Este hombre (encabezó junto a otros estudiantes del entonces Colegio Civil en 1930 la creación de una Universidad del Norte, años antes de los considerados padres fundadores. Sin embargo, a él no se le menciona", dice el autor del libro.

Olvido "oficial"

A la llegada a su periodo de gobierno, De la Garza gestionó un impulso importante a la Universidad del Norte, dotándola de un aumento a su presupuesto del 300 por ciento.

En su gobierno se generaron antipatías: la compra de la compañía de Agua y Drenaje (1945) que ansiaban los industriales de Monterrey, así como la incautación de la Cristalería Monterrey (1946), parte de la empresa Vidriera.

"Creo que el olvido no se puede negar, su periodo de gobierno fue anómalo y no debió de existir en ese periodo de la historia. Se trató de un personaje incómodo por el gran apoyo a la educación y a la Universidad, y conjunto de la adquisición de Agua y Drenaje y la incautación de Cristalería", refiere Palacios.

Páginas sobre Arturo B. de la Garza se presentará hoy a las 19:00 en el Aula Magna del Colegio Civil.