Toscana da a "luz" a una "Mesías"

A través de la novela, el autor explora nuevos terrenos narrativos y combina equilibradamente el humor y el drama; el libro se presenta hoy en la FIL.
La cita es este sábado a las 19:30 en la Sala C de Cintermex.
La cita es este sábado a las 19:30 en la Sala C de Cintermex. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

La buena nueva del autor regiomontano David Toscana es adentrarse en un terreno apasionante que es el Evangelio, aquí Evangelia, porque es una mujer quien propaga la palabra de Dios. Emanuel es la redentora que junto con sus apóstoles pretende cambiar la concepción del ser para predicar con milagros y proselitismo nuevos caminos de la humanidad.

Toscana explora en Evangelia (Alfaguara, 2016) el tema bíblico con personajes universales que se asoman a otros cuestionamientos, y a como demanda el género de la novela, se adentra en nuevos terrenos narrativos. El autor presenta esta obra hoy en la Sala C, a las 19:30, en la FIL Monterrey, con la participación de Hugo Valdés. 

¿Por qué un tema tan distinto y sorpresivo para los lectores acostumbrados a tu obra con temas más “reales”?

Salvo por el hecho de que José y María tienen una niña, mucha gente consideraría esta novela la más real de todas, apenas una variación sobre los evangelios tradicionales.

¿De dónde nace Evangelia?

Nace de la ocurrencia espontánea de tener una Mesías y no un Mesías. Creo que la idea viene de una escena que escribí en Santa María del Circo, cuando crucifican a la mujer barbuda.

¿Cómo es que la Biblia se empezó a meter en tu universo narrativo? ¿Ya habías contemplado traer la “buena nueva” pero en los terrenos de la novela?

La Biblia es un clásico de la literatura, para creyentes y ateos por igual. Pero más allá de cualquier otro clásico, tiene también un enorme peso histórico, filosófico y cultural. Muchos escritores han visitado la Biblia muy directamente para escribir sus novelas; ahí están Saramago, Kazantzakis, Andreyev, Lagerkvist, entre otros. Yo también fui tentado por el demonio de las letras.

Me decía un escritor que la literatura nace a partir de más preguntas que respuestas, ¿es así en el caso de Evangelia? Lo digo ya propiamente en el campo del novelista…

Sí, están siempre las preguntas que dan pie al argumento, y que normalmente se plantean como “¿qué pasaría si…?”, pero en general un novelista tiene que ser un filósofo intuitivo, tanteando muchas preguntas con la trama y los personajes, sin nunca llegar a responderlas, sino que más bien se las endosa al lector.

El humor también aparece, lo mismo que el drama…

Sí, el humor me parece una parte esencial de la narración; pero hay que hallar el justo equilibrio con el drama. El humor debe ser un elemento estético que promueva la reflexión; no un chiste que busque la risa fácil.

Emanuel es un nombre masculino, a nuestra usanza desde luego…

Ahora se acepta como masculino, pero cuando el ángel se le apareció a María no era ni masculino ni femenino, y simplemente significa “Dios con nosotros”. La terminación “el” siempre ha sido unisex, pues funciona para nombres como Isabel, Raquel o Jezabel.

En la obra se habla de la traducción, cuando entre las autoridades celestiales no se ponen de acuerdo con el lenguaje, ¿es una clave para leer que lo que ha llegado a nuestros ojos es también una labor de los traductores?

Aunque la leyenda es que la Biblia fue inspirada por Dios, lo cierto es que fue un trabajo de muchos autores, traductores, anotadores y editores, hasta que tomó una forma más o menos definitiva: en hebreo arcaico para el Antiguo Testamento, y en griego antiguo, para el Nuevo, una lengua que Jesús no hablaba. Los mismos nombres están muy cambiados, y Jesús no sabría reconocer que ese es su nombre...

También hay algo de política, cuando las máximas autoridades celestiales debaten sobre Emanuel, ¿es así?

A fin de cuentas la Biblia es un libro político que se volvió religioso.

¿Cómo sientes regresar a tu tierra? Veo que hay lectores que te abrieron una página no oficial en Facebook, ¿qué opinas de ello?

Cada vez que regreso a mi tierra se entusiasma más el estómago que el corazón. Echo mucho de menos la comida regia, la carne asada, que para mí es donde comienza la civilización. En cuanto al Facebook, yo nunca he participado, pero me han contado de esa página con cierto tono de burla, pues me dicen que tengo muy pocos amigos.