“Creo que la esencia del mimo es aprender a usar los silencios”

El mimo Alfonso Virchez, de más de 30 años de experiencia, habló sobre los retos actuales y recordó sus inicios
El sábado se presentó en la ciudad.
El sábado se presentó en la ciudad. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Al fin, el mimo emitió unas palabras. Antes de entrar a escena el mimo Alfonso Virchez, originario del Estado de México, habló sobre sus más de 30 años de experiencia como mimo en el país, pero tras 10 años de trabajar en Europa.

Francia, Alemania y Suiza son sólo alguno de los países que el mimo mexicano conquistó, para después llegar a México y hacer escuela.

Por la tarde del sábado se presentó en el espacio al aire libre del Teatro de la Ciudad, en el marco del segundo Festival de Pantomima de Monterrey.

En entrevista, el mimo habló sobre su estadía en Europa, su relación con el mimo Marcel Marceu y sobre los retos de la técnica de la pantomima actualmente.

¿Cómo es que llega al arte de la pantomima?

Como todos es en la escuela preparatoria donde encontramos los caminos, donde empezamos a descubrir quiénes somos, y en la época de la preparatoria me interesaba mucho toda la actividad extramuros entonces a mí me gustaba mucho el teatro y estaba en la compañía de la preparatoria sin embargo tenía un problema: mi voz no era muy buena para hacer personajes porque era muy delgada. Entonces un día caminando por el centro de Toluca vi que se estaba presentando un mimo, un personaje de cara blanca, en medio del escenario, creando universos sin escenario, vestuario o música. Ahí descubrí que era el mimo francés André Pradel y viéndolo descubrí que eso era lo que me interesaba.

Usted fue estudiar al colegio de Jacques Lecoq, ¿cómo fue esa experiencia?

Era un colegio donde no te enseñaban a hacer teatro o la pantomima sino te provocaban para que tú descubrieras tu propio camino escénico, entonces se abría más el concepto de la pantomima para entrar a una especie de evolución de lo que es el trabajo corporal.

Fue una experiencia fantástica, ahí conocí a Marcel Marceau, al que conocí bien porque lo entrevisté para un libro que estaba escribiendo.

¿Qué libro es?

Se llama La pantomima, es un libro que ya va en la segunda edición y es uno de los pocos libros que hay en México sobre éste arte pues está el mío y otro que escribió Alberto Stanley, de Guadalajara, que se llama El camino del mimo, ¡Son los únicos libros sobre este arte en 40 años!

¿Qué consejos le dio Marcel Marceau cuando lo entrevistó?

Uhh no, pues hubo cosas muy importantes. En primer lugar me habló de la ley del mínimo esfuerzo, que creo fue una de las cosas que más me marcó; habló también del dominio del punto fijo, que es como la base de todo porque a partir de que tú lograr fijar un objeto y todo el cuerpo se mueve alrededor de ese punto fijo logras crear toda esa magnífica ilusión, creo que ese fue uno de los puntos más importantes.

¿El principal instrumento del mimo es su cuerpo?

Creo que es lo principal, como su instrumento pero creo que la esencia es aprender a usar los silencios, no el mudo porque la pantomima no es un lenguaje mudo o que sustituya las palabras sino que se busca llegar más allá que las puras palabras, por eso el mimo cuando es estudiado o preparado lo que busca es que con el mínimo de expresión pueda lograr el máximo resultado, no se trata de hacer gestos sino entrar al mundo del silencio y comprenderlo.

¿Cree que dentro del público existe un estereotipo acerca del mimo?

Si, totalmente. Yo vengo ahora de un festival en Périgord, Francia, donde su festival es sobre mimos contemporáneos, y ahí ya no existen los mimos "cara blanca".