Alfa entregó a SP terrenos a cambio de uso de suelo mixto

Permuta de predios podría detonar el área donde está el Planetario, a fin de construir un complejo multifamiliar, comercial y de servicios.
El centro cultural se encuentra en la colonia Carrizalejo.
El centro cultural se encuentra en la colonia Carrizalejo. (Carlos Rangel)

Monterrey

No sólo fue el impuesto en especie en los terrenos del Planetario lo que ganó el corporativo Alfa con la permuta de terrenos que pactó durante el gobierno del entonces alcalde Mauricio Fernández Garza.

El grupo empresarial habría obtenido la garantía del Ayuntamiento de concederle un uso de suelo que le permita detonar la zona donde actualmente está el Planetario, y construir un desarrollo multifamiliar, comercial y de servicios, todo a cambio de los predios en junto al bulevar Gustavo Díaz Ordaz, actualmente en desuso.

El acuerdo consistía en que el corporativo entregaría al Ayuntamiento los dos predios anexos en los límites con Santa Catarina, con el respectivo impuesto por la fusión de ambos, a cambio de que el municipio le perdonara el gravamen en especie de 17% del terreno del Planetario, en la colonia Carrizalejo.

Fuentes del municipio señalaron que el acuerdo implicaba más: el compromiso de la administración iría en el sentido de abrir una puerta para que Alfa desarrolle un inmueble de usos mixtos cuando la actual matriz de uso de suelos es únicamente de servicios y no permite un proyecto de esa naturaleza.

Actualmente, el Plan Parcial de Desarrollo Urbano de San Pedro está en proceso de ser modificado, y si bien hay propuestas para que en esta zona se autoricen usos de suelo mixtos, que permitan multifamiliares, comercios y servicios, distintos obstáculos, como amparos y litigios legales, han impedido que se apruebe.

Este miércoles, MILENIO Monterrey publicó que el ex síndico segundo del Cabildo sampetrino, Hiram de León Rodríguez, no firmó el contrato de permuta pues según dijo, el alcalde y sus asesores nunca le permitieron ver el documento.

Según ex regidores de la anterior administración, no hay garantía de que algún representante legal del municipio haya firmado el documento, pues aunque era conocido que lo elaboraba la entonces directora jurídica, Alejandra Rodríguez, junto a la Dirección de Patrimonio.

Ayer se trató de conseguir una copia del contrato de permuta a través de distintos actores ligados a la actual y a la anterior administración, pero todos coincidieron en que nunca lo vieron físicamente.

La secretaria de Desarrollo Sustentable del Ayuntamiento, Cecilia Ortiz Rivera, señaló que en la actual administración, la permuta no se ha hecho efectiva, pues Grupo Alfa no ha ingresado oficialmente un proyecto para desarrollar la zona ante el municipio.

"Ni siquiera tenemos algún trámite ingresado de que se vaya a hacer algo en los terrenos de Alfa", indicó.

Sin embargo, el pago del impuesto en especie de 17% que va dentro de la permuta depende de que haya de por medio un proyecto de construcción, es decir, de no haber un proyecto concreto significaría que Alfa pagó un impuesto sobre un acto que no ha realizado y que entregó los terrenos de Akra a cambio de nada.

"En cuanto a lo que está el convenio y lo de Alfa, de eso no se ha ejercido porque está pendiente hasta que no se libere lo del Plan de Desarrollo Urbano, el cual está todavía en proceso de liberarse, y la verdad es que ese convenio nosotros no lo hemos tomado en cuenta", comentó Ortiz Rivera.

La permuta comenzó a fraguarse desde 2010, cuando el alcalde era Mauricio Fernández Garza.

En 5 de abril de 2011, el Cabildo aprobó la permuta: un terreno de 39 mil metros cuadrados sobre Bulevar Díaz Ordaz, donde operaba la firma Akra, filial de Alfa, a cambio de no entregar al ayuntamiento los 11 mil 374 metros cuadrados de superficie donde se encuentra el Planetario.

Durante la sesión, regidores reclamaron la plusvalía de 10 mil pesos en la zona del Planetario Alfa y 3 mil en Díaz Ordaz y la transferencia presuntamente ilegal de un predio distinto al de la zona por desarrollar.

También cuestionaron un presunto conflicto de intereses, ya que la familia de Fernández Garza es accionista del corporativo, sin embargo, el alcalde se abstuvo durante la votación del Cabildo.