Alertan por agresiones contra mujeres en NL

Los incidentes van relacionados en muchos de los casos al crimen organizado, así como a redes de trata de personas, aseguró la asociación civil.
El tema es un reto para las autoridades de seguridad y judiciales, advirtieron.
El tema es un reto para las autoridades de seguridad y judiciales, advirtieron. (Especial)

Monterrey

Judith y Mónica eran amigas y se dedicaban a trabajar en distintos bares del área metropolitana y ciudades fronterizas de Tamaulipas; iban los fines de semana y el resto del tiempo lo pasaban en casa. Un lunes no regresaron.

En algún punto de la carretera entre Reynosa y Monterrey el rastro de las dos amigas se perdió, o quizá fue en el Sixty Faces, el bar donde trabajaban. Sus madres aún no lo saben.

Hace dos años cinco meses, el 18 de julio de 2011, que las dos mujeres junto con cuatro amigas más esaparecieron.

"Iban a trabajar, tenían tres semanas de estar en un bar en la ciudad de Reynosa, en Tamaulipas. Sí llegaron allí, pero ya no volvieron a Monterrey, no se volvieron a comunicar, los teléfonos apagados, nadie se ha vuelto a comunicar.

"Se fueron a trabajar, recomendadas por otras amigas de Cadereyta que ya habían estado allá y se decidieron a ir y era la tercera semana, cuando ya no regresaron", dijo la madre de una de ellas.

En este caso, se sospecha que la desaparición está relacionada con la trata de personas con fines de explotación sexual, aunque no fueron reclutadas por ningún ganchador, se cree que una vez en el lugar fueron llevadas a otro sitio sin su consentimiento.

Como estos dos casos y bajo circunstancias distintas, 51 casos de desaparición de mujeres se analizan en Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, CADHAC, de 2011 a la fecha.

En el marco del Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, la titular de este organismo, Consuelo Morales Elizondo, señaló la importancia de tener en cuenta este tipo de actos que representan uno de los actos más violentos y crueles contra de cualquier ser humano: la desaparición.

Durante una rueda de prensa en la que también participó Liz Sánchez Reyna, de Alternativas Pacíficas, se destacó que en los últimos 13 años en Nuevo León se han registrado 760 feminicidios, de los cuales 81 corresponden a los primeros 10 meses de este año.

"Asimismo las desapariciones de mujeres no han cesado, vinculándose en ocasiones a otros delitos como la trata de mujeres o justamente el feminicidio.

"Tan sólo en CADHAC tenemos un registro de 51 mujeres desaparecidas de 2010 a noviembre de 2013. Los feminicidios y desapariciones de mujeres en Nuevo León se asientan como un punto de profunda preocupación en las observaciones al gobierno mexicano emitidas en 2012 por el Comité de Expertas de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, sin que a la fecha haya sido atendido a cabalidad. El derecho de las mujeres a vivir libres de violencia es totalmente vulnerado", dijo.

En el evento estuvieron presentes al menos ocho madres en busca de sus hijas que han padecido esta situación, como la señora Virgina Buenrostro.

Cuenta que hace dos años Jocelyn Mabel fue en busca de su madre cautiva en su propio rancho, en el municipio de Cadereyta, y desde entonces no se supo de ella.

En 2010 la señora y su esposo fueron a pasar el fin de semana en su rancho de Cadereyta, sin saber que había sido tomado por un cártel que los mantuvo secuestrados.

La pareja fue salvada por el Ejército, pero Mabel y su novio no lo supieron y al salir a buscarlos, cayeron en la misma trampa.

Pagaron un rescate por la joven de 24 años, pero en camino perdió a otro miembro más de la familia, David, otro de sus hijos.

Aunque se capturó a algunos criminales que participaron, no han dado información para dar con el paradero de Jocelyn, su novio, el hermano de la joven, ni de chofer que les acompañaba.

Para los integrantes de CADHAC, la violencia feminicida y las desapariciones de mujeres son un enorme reto para las autoridades.

De los 51 casos que trabajan, tres han sido resueltos; uno de ellos mediante la comparativa de ADN de un cuerpo en una fosa común y otros dos de mujeres localizadas en ciudades fronterizas, ejerciendo sin su consentimiento trabajo sexual.