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Viernes , 14.12.2018 / 04:40 Hoy

Mujeres sufren mayor discriminación en IP

Pese a una ley vanguardista, van un paso atrás en justicia de género, dice especialista.
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Ya sea porque por un trabajo similar reciben menor remuneración que los hombres, por despidos injustificados por el embarazo o por su orientación sexual, las mujeres se mantienen en México como la población más vulnerable de sufrir algún tipo de discriminación que viole sus derechos humanos, sostuvo Iker Arriola, socio de despacho legal White & Case.

Aunque México tiene leyes de vanguardia en derechos humanos, la discriminación en las empresas persiste por género, religión, origen socioeconómico, tendencia o preferencia sexual.

En entrevista con MILENIO, el socio de uno de los despachos de abogados más reconocidos en el país, sostuvo que las mujeres están un paso atrás en temas de oportunidades y de justicia de género.

No son pocos los lugares donde por el simple hecho de ser mujeres, aunque desempeñen la misma función, “ganan menos que los hombres; también en términos de crecimiento profesional la promoción no llega porque es mujer, basado en una creencia incorrecta de que casarse, embarazarse o tener más hijos les impediría desempeñar esa función adecuadamente o tener mayores responsabilidades”, explicó.

Entre la población más vulnerable consideró a los que tienen preferencias sexuales distintas a lo ortodoxo y tradicionalmente aceptado. Además del sector campesino, que siempre ha estado en la base más baja de la pirámide.

“Son temas de un régimen de castas que a veces no hemos podido superar. Desempeñan las peores labores en el sentido de destreza física y son quienes tienen menor compensación. No tienen oportunidades de una vida digna en términos alimenticios”, a esos grupos vulnerables hay que enfocarse mucho más.

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Arriola consideró que en general hay una cultura de respeto a los derechos humanos dentro de las empresas: “hay una evolución sobre qué significan y cuál es la responsabilidad social de las compañías, al considerar que su respeto no es solo una obligación”; sin embargo, falta mucho por hacer.

“Creo que es un camino dinámico, las empresas siempre deben pensar cómo ser mejores ciudadanos corporativos y darle mayor énfasis a los derechos humanos”, comentó.

Sostuvo que las empresas de bajo costo, que buscan mano de obra barata, se están quedando rezagadas no solo en el respeto a los derechos humanos, sino en la productividad.

De acuerdo con la experiencia de Arriola, se observa que las empresas cuyo modelo de negocios estaba basado en mano de obra barata, condiciones de trabajo menores a las del estándar de su propia jurisdicción, donde iban a montar fábricas a países emergentes, no solo han revertido sus procesos por un tema de presión de reconocimiento de responsabilidad social de las compañías, sino también han mejorado su costo laboral.

“Son empresas que han mejorado la productividad y muchas de ellas incluso han ido un paso más allá; compañías que, por ejemplo, tienen un compromiso de responsabilidad social que alcanza a sus propios proveedores”, agregó.

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