Niños ofrecen limpieza de tumbas

Los pequeños, la mayoría por debajo de los 11 años, corren a ofrecer sus servicios en cuanto ven llegar a sus posibles clientes.

León, Gto.

Mientras usted le reza a su difuntito, nosotros le lavamos su tumba y hasta le ponemos ácido muriático pa’ quitarle lo amarillo.

Bajo este eslogan, palomillas de niños y unos más mayorcitos, armados con cubetas, jaladores, escobas y hasta ácido, trabajan para ganarse unos pesos y poder llevar comida a su mesa.

Estos pequeños ofrecen el servicio de limpieza de tumbas.

Los menores, que en general no rebasan los 11 años de edad, pertenecen a colonias populares.

Invaden los pasillos del camposanto sin miedo y con la mirada alerta en busca de clientes.

Si observan que alguien se detiene en alguna tumba, de inmediato se acercan y ofrecen hacer por su cliente esta dolorosa actividad.

El señor Arturo Morales, quien visita semanalmente la tumba de su hermano, esta vez ocupó los servicios de los pequeños limpiadores.

Mientras los niños hacían el servicio, el aprovechó para recordar los buenos momentos que pasó con su hermano.

Al terminar el trabajo de los niños, quienes dejaron la tumba como nueva, Arturo sólo tuvo que pagar 8 pesos.

El pequeño Luis Martín, de 8 años de edad, vecino de la colonia Santa Cecilia, comentó orgulloso que ya lleva cuatro tumbas y que este es su primer año en esta actividad.

Lo invitó su hermano de 10 años y piensa en regresar cada día pues le ha ido muy bien.

Por su parte, Ángel Daniel, también de 8 años de edad, ya ha participado en la limpieza de tumbas durante dos años consecutivos.

Y el dinero que gana dijo que lo va a gastar en dulces aparte de lo que le den por las fiestas de Halloween.

Los pequeños dijeron que los niños mayores no les quitan el trabajo, pues hay para todos.

Gael, de 9 años de edad, explicó que con lo que gane en estos días podrá cumplir su sueño de ir a comer una deliciosa hamburguesa de McDonalds.

Estos días, los niños ya no tienen miedo a los muertos, y por el contrario, se pasean orgullosos en el panteón, pues gracias a su trabajo las tumbas ahora lucen bien bonitas y limpiecitas.