UTL abre sus puertas a 17 jóvenes con discapacidad

Desde septiembre pasado el programa incorpora a los estudiantes que tienen la oportunidad de desarrollar una carrera técnico universitario y profesional en ingeniería.
El Programa de Inclusión Educativa, una oportunidad para los jóvenes que padecen alguna discapacidad.
El Programa de Inclusión Educativa, una oportunidad para los jóvenes que padecen alguna discapacidad. (Aldo Chairez)

Lerdo

Apegados a su misión y visión de convertirse es una institución sustentable e incluyente, la Universidad Tecnológica de La Laguna introdujo desde septiembre pasado un programa que incorpora a 17 jóvenes que padecen discapacidades que van desde auditivas, motrices e intelectuales, quienes gracias a ello hoy tienen la oportunidad de desarrollar una carrera técnico universitario y profesional en ingeniería.

Traductores de lenguaje de señas, acondicionamiento de la infraestructura y, sobre todo, el preparar a docentes y alumnos a la convivencia con estos nuevos pero poco comunes universitarios, ha sido todo un reto que no lo es tanto, cuando en las primeras evaluaciones en su desempeño, los resultados han sido sorprendentes.

Se trata de un grupo muy integrado de muchachos entre los 17 y 19 años que cursaron en el Centro de Educación Técnico e Industrial número 88 de Gómez Palacio, que es una institución en la que se ofrece educación a jóvenes discapacitados.

Se conocen todos, ya tenían tres años de tratarse, pero ahora su entorno se ha vuelto diferente, al tener que compartir un aula y una convivencia con jóvenes diferentes a ellos, sin embargo, esto ha sido algo en la que todos han venido aprendiendo para hacer de esta institución todo un éxito.

De este grupo de discapacitados son: 8 auditivos, 1 con Síndrome de Asperger, 6 intelectuales y 2 motrices.

No hay paredes especiales, ni colores tenues, como tampoco teclados especiales, ni tampoco se concentran en un punto aparte.

Todos entran al aula, toman sus lugares, escuchan aprenden y de ser posible responden a los cuestionamientos de sus maestros, participan, observan y ríen ante bromas de sus compañeros.

Otros ven la cámara, unos sigilosamente se esconden tras el monitor y buscan refugio en la mirada de otros de los suyos, como si quisieran esconderse de algo, quizá de ese mundo tan común, pero tan desconocido a la vez; es la carrera de Fundamentos de Redes, dentro de la carrera Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TICS).

Según relata el rector de este plantel, Elpidio Rivas Jurado, se trata de un modelo que inició en una universidad hermana de Santa Catarina, Nuevo León, donde han venido operando este esquema de inclusión desde hace ocho años y ha sacado a la primera generación en Ingeniería, así como Técnicos universitarios, mientras que aquí van iniciando.

Indicó que a través de este plan se busca que a estos 17 jóvenes se les pueda suplir un poco su discapacidad dotándoles de herramientas o de un intérprete en caso de los sordomudos, pero con el compromiso de mantener el mismo nivel que los otros alumnos ya tienen, a fin de que pueda ser una acción verdaderamente incluyentes, pero sin trastocar el nivel académico de la universidad.

“Ha sido todo un reto, porque nuestros maestros se están preparando para esta nueva forma de trabajar y estar dentro el Programa de Inclusión Educativa, que implica no solo preparar a jóvenes preparatorianos de manera normal, sino que se le incorporan a otros alumnos que se desenvuelven de diferente manera y por tanto su enseñanza tendrá que ser congruente”.

Pero va más allá el rector al anticipar que en el futuro se habrán de incorporar a discapacitados visuales, para quienes se adaptarán softwares especiales, a manera de que puedan ellos interpretar los conocimientos que ahí adquieran y poder desempeñar su capacidad académica y logren titularse.

“PROCESO DIFÍCIL, PERO SATISFACTORIO”

Omar Alvarado Orta

[i]Psicólogo y Coordinador del Programa de Inclusión en UTL[/i]

Omar Alvarado Orta, psicólogo y Coordinador del Programa de Inclusión en la UTL, explica que que él viene trabajando desde el 2008 con los muchachos desde su formación en una preparatoria abierta del CETIS 88, que es exclusiva para personas que sufren alguna discapacidad y de la cual se ha logrado tres generaciones, siendo hasta ahora que le invitan a incorporarse a este proyecto.

“La experiencia y la forma de trabajar con ellos se ha hecho más grande, lo que nos ha obligado también a estar capacitados y transmitiendo los conocimientos que tenemos”.

Resaltó que el proceso es difícil, pero satisfactorio al aprender de ellos mucho de lo que no se puede encontrar en las personas normales; además de que se tienen que revisar diferentes estrategias, adecuaciones en los conceptos y su aprendizaje, pero sobre todo en la gran facilidad que ellos ofrecen y que se concentra en una sola palabra: motivación.

Recordó que hay mucha diferencia entre lo que tuvieron en esa preparatoria y a lo que tienen hoy acceso en este programa de inclusión, pues han dejado atrás los salones, los programas y softwares creados con adecuaciones exclusivamente para ellos, para pasar a esta inclusión y ser parte de los alumnos.

Sin embargo, dijo que en este sentido los maestros también fueron capacitados para que proporcionen la información adecuada.

“VIENEN CON MUCHAS GANAS”

David Rodríguez Ceballos

[b][i]Catedrático de la Universidad Tecnológica de La Laguna[/i][/b]

David Rodríguez Ceballos es catedrático de la Universidad Tecnológica de La Laguna y sus clases Fundamentos en Redes y en su grupo de 30 chicos están 5 jóvenes con discapacidad intelectual.

Asegura que en la primera evaluación los alumnos especiales no tuvieron buenas notas, esto derivado de la confusión que mostraban cada uno de ellos; sin embargo, con el tiempo se fueron adaptando y hoy algunos han sorprendido al obtener en los recientes exámenes “diez limpiecito”, lo que se ha vuelto incluso una competencia interna sin distingo.

El catedrático manifestó que esta ha sido una experiencia interesante y motivadora no solo para ellos, sino también para los maestros y para los otros estudiantes al recibir a estos grupos de muchachos que transmiten pura energía positiva.

“Vienen con muchas ganas, aunque acepto que va a hacer un poco difícil para ellos la inclusión porque están acostumbrados a tener otro tipo de educación, pero están respondiendo muy bien, tienen resultados positivos y siento que este proyecto a todos nos ayuda tanto en la parte académica y profesional para ellos, pues tienen deseos de superación”, dijo.

Afirmó que a diferencia de cómo empezaron el cuatrimestre en septiembre, ahora se observa una mayor comunicación entre los alumnos que se traduce entre en una mayor ayuda mutua en trabajos, tareas o exposiciones.