Forman a futuros "vigilantes" de Cuatro Ciénegas

Liliana Riva Palacio reconoce la labor que ha emprendido la Fundación Lala, al creer en este proyecto que cumple cinco años de venir trabajando de la mano con la Secretaría de Salud y con el ...
El programa ConcentrArte, que es auspiciado por la Fundación Lala, ha llevado desde 2007 a la fecha  una educación ambiental a niños de Cuatrociénegas.
El programa ConcentrArte, que es auspiciado por la Fundación Lala, ha llevado desde 2007 a la fecha una educación ambiental a niños de Cuatrociénegas. (Luis Alatorre)

Cuatro Ciénegas

El programa ConcentrArte, que es auspiciado por la Fundación Lala, ha llevado desde 2007 a la fecha una educación ambiental a niños que cursan desde preescolar hasta sexto grado de primaria a través del arte, cuyas acciones y dinámicas van ligadas al cuidado del entorno de sus recursos naturales, dando como resultado tener una nueva generación de ciudadanos cuatrocieneguenses preocupados por aquello que atente a la zona de reserva biológica y su agua, mismos que a futuro se convertirán en los vigilantes de su propio ecosistema.

Liliana Riva Palacio España, directora de esta asociación civil, sostuvo que ConcentrArte ha podido llegar no sólo a cambiar la mentalidad de los niños, sino también de sus padres, que del escepticismo pasaron a ser proactivos al compartir muchas de las actividades en las que se involucraban sus hijos y que por sus resultados lograron este 2013 el Premio Nacional al Mérito Ecológico.

Reconoció en este sentido la labor que ha emprendido la Fundación Lala, que encabeza José de Jesús Berlanga, al creer en este proyecto que cumple cinco años de venir trabajando de la mano con la Secretaría de Salud del Estado y con el mismo Ayuntamiento que encabeza María Santos Garza , quien fungía entones como coordinadora regional de esa dependencia conoció el plan, lo gestionó y trabajó para obtener su aprobación de incorporarlo en las escuelas, luego de una recurrente negativa de la capital.

“ConcentrArte es una asociación civil orientada a la educación mediante el arte para el desarrollo de la niñez mexicana en condiciones de vulnerabilidad y este proyecto que es patrocinado por Fundación Lala, lleva trabajando en Cuatrociénegas nueve temporadas operando en 16 escuelas tanto primarias como preescolares lo mismo en ejidos que de la parte urbana”, dijo.

Mencionó que su trabajo consiste en un proyecto de conservación y utilizar el arte, el juego y el amor por el planeta para ponerlo al servicio de una causa muy específica: salvar el agua de Cuatrociénegas, enseñando a los niños de que viven en un lugar privilegiado y maravilloso por tener tesoros naturales increíbles.

Relató que en estos siete años lograron además publicar el libro “Cuatrociénegas, la mirada de los niños” con el respaldo de la Fundación Carlos Slim y el Fondo Mundial de Conservación, mientras que se trabaja ya en una segunda impresión con 1,500 ejemplares gratuitos que serán distribuidos a nivel nacional y en esta ocasión será la Fundación Lala quien se hará responsable.

“Fundación Lala se ha convertido para nosotros en un mecenas, pues sin el cobijo de ellos no podríamos estar aquí desarrollando lo que estamos haciendo.

A mí me ha cambiado la vida este lugar, con sus niños, sus pozas, el desierto y sus maestros que han colaborado de manera ejemplar para la continuidad del proyecto”, aseveró.

Citó que con los niños del valle incorporados en todas las escuelas primarias han jugado, cantado, pintado y reído enseñándoles qué es el ecosistema, del porqué el agua de aquí es tan importante, basados en un plan y diseño de materiales didácticos que son renovados cada temporada y guiados por una determinada temática anual.

“Trabajamos con el arte y el arte es muy importante porque transforma tus emociones”, dijo Liliana Riva Palacio.

Recordó que cuando llegaron la tarea no fue sencilla, partiendo con el hecho de que la gente les veía como extraños e incluso en las mismas escuelas había recelo de los maestros; sin embargo, hoy las condiciones han cambiado y junto con ellos o desde los hogares, los niños han abrazado esta educación ambiental como parte de su propia formación, ya que algunos de esos niños de entonces están ya en el CBTA y pasarán muy pronto a ser los inspectores y vigilantes de su propio ecosistema.