El riesgo en la obra fue advertido hace 10 meses

El informe señala la presencia de agua contaminada que podría corroer los materiales.
A pesar de que el análisis pronostica el peligro en la edificación, la obra continúa de manera normal.
A pesar de que el análisis pronostica el peligro en la edificación, la obra continúa de manera normal. (Milenio)

Guadalajara

El Ayuntamiento de Guadalajara y Afronta Grupo México sabían desde junio de 2014 que había problemas en los cimientos de los edificios cercanos a la zona de construcción del nuevo Mercado Corona, pues un informe sismo-geotécnico, elaborado por la consultora Suelo-Estructura, del cual MILENIO JALISCO tiene una copia, así se los hizo saber.

“El terreno estudiado es el Mercado Corona, ubicado en la manzana comprendida entre las calles Hidalgo, Independencia, Santa Mónica y Zaragoza, Zona Centro, Guadalajara, Jal. Tiene un área de aproximadamente 4,000 m2 y la topografía de la zona es regular, con pendiente dominante suave hacia el oriente. […] Detectamos algunos problemas de cimentación en edificaciones de los alrededores, posiblemente asociados con fugas de agua”, destaca el documento solicitado por José Luis Moreno, secretario de Obras Públicas de Guadalajara, para ser entregado a Gabriel Pérez Gómez, vocero de la empresa encargada de la obra.

El estudio, realizado por Salvador Lazcano, maestro en ciencias por la Universidad de Illinois, detalla que para el proceso de excavación es recomendable utilizar una de dos técnicas: pilas secantes o tablestacas. En la obra utilizaron las tablestacas pero fuera de tiempo, pues primero excavaron y después, con la llegada de la constructora ganadora del concurso, se colocaron. “Las tablestacas son perfiles, generalmente de acero, que se hincan en el perímetro de la excavación, previa a su realización”, señala el documento.

“Entran las tablestacas a mediados de julio bajo un procedimiento inadecuado”, advierte Jorge Fernández Acosta, arquitecto y catedrático de la Universidad de Guadalajara. “Las de aquí tienen 18 metros de longitud, hincan las tablaestracas y haces un procedimiento de arriostramiento, de soporte, como entrepisos para que contengan los empujes laterales. Lo cual no ocurrió aquí. Aquí hicieron la excavación, hincan las tablestacas al 30 o 40 por ciento, quedan libres diez m, que son los de los niveles de estacionamiento y entonces obviamente hay un pandeo en las tablescatacas”, asegura.

Por otro lado, las tablestacas no fueron protegidas contra la corrosión, aún cuando el estudio arrojó entre sus resultados que “se encontró agua muy contaminada a alrededor de 9 metros de profundidad. Al menos parte de la contaminación del agua pudiera deberse a fugas en el sistema de alcantarillado”, lo cual facilita que sufra daño la estructura, comenta Fernández Acosta. “Otra cuestión es que no las pintaron, no están protegidas contra la corrosión y aunque son placas de un grosor considerable, la corrosión hace su trabajo”, explica el especialista.

Los hundimientos en las calles aledañas a la obra, sobre todo los 50 cm que presenta Independencia, podrían deberse a deformaciones en las tablestacas al fondo de la excavación, derivadas de un mal manejo del proceso constructivo, lo cual pudo evitarse. “Hincaron sólo siete u ocho metros de 18, obviamente el terreno tenía que reacomodarse mediente empujes laterales y mediante hundimientos. Cuando aparece el agua en el subsuelo es cuando empieza a haber hundimientos. El agua al liberarse deja huecos y el terreno se acomoda. Tiene una lógica. Ocurre lo que se llama técnicamente bulbos de presión, las fincas colindantes ejercen su peso propio y empujan el terreno, tanto hacia abajo como hacia los lados, en busca de su punto de equilibrio”, agregó Fernández Acosta.