Un mexicano que creció en medio de la biculturalidad

Las múltiples nacionalidades que lo rodean le dan una visión diferente de lo que implica ser un latino en EU y le ayudan comprender, de mejor manera, los patrones mundiales.

Guadalajara

Las múltiples nacionalidades que rodean la vida de Raúl Vásquez –hijo de una mexicana y un peruano, casado con una boliviana e hijos estadunidenses– le ha permitido desarrollar una visión diferente de lo que implica ser latino en el vecino país.

“Para mí es lo mejor de mi vida […] y tener estas nacionalidades y culturas me permite estar conectado a muchos lugares del mundo, lo que me ayuda a comprender tal vez mejor patrones mundiales y luchas que todos tenemos en común. El hecho de que estoy conectado y al tanto de los patrones políticos de Sudamérica, por ejemplo, tiene el efecto de causarme mucha consternación al ver que en México quieren privatizar la industria petrolera, es algo que ya intentaron en Sudamérica y fue un fracaso y todos se alejan de ello”, señaló el director de Comunicaciones y Mercadotecnia de Public Alliens, una organización estadunidenses sin fines de lucro que busca generar líderes de todas las razas.

Nacido en Los Ángeles, pero con ciudadanía mexicana por elección, recuerda al país como un sitio místico por las anécdotas de la infancia que le hicieron entender la diferencia que existe del otro lado del muro, “de muchas formas [México] sigue representando el lugar donde puedo ser ‘más libre’ que en Estados Unidos […] México también representa un puente-muro entre Estados Unidos y el resto de Latinoamérica”.

El paso del tiempo ha modificado el fenómeno migratorio de los latinos a Estados Unido y su desarrollo profesional también ha cambiado, ya que cada vez hay más progresos en la educación lo que significa mejores oportunidades de trabajo.

“La vida de los latinos o hispanics es muy variada, depende de la región a la que llegan […]. En general pienso que se puede dividir a los hispanos en tres categorías, los inmigrantes, los hijos de los inmigrantes y la tercera generación. Los primeros hablan principalmente español, los segundos son bilingües y –muy importante– biculturales, y los terceros generalmente lo único que les queda es el apellido latino y algunos rasgos superficiales de la cultura”, explicó el también periodista.

La integración social, de un lado y del otro del Río Bravo, sigue siendo una complicación para quienes no son completamente parte de ambas sociedades, sin embargo, “no me preocupa en lo más mínimo, todo lo contrario, me encanta que no sea fácil de definir. Lo utilizo para moverme en muchos espacios [sociedades racialmente mixtas] sé cómo manejarme como un outsider”.