Un megaproyecto, tras la urgencia de resolver los límites

Inversiones estimadas en 5 mil mdp demandan un cese de hostilidades; en El Rebalse esperan que haya respeto a sus derechos de propiedad

Cihuatlán

La premura con que ha trabajado el gobierno de Colima para estar en buenos términos con su homólogo de Jalisco y suspender los aspectos más estridentes del conflicto de límites no se explicaría sin la existencia formal, desde finales de 2012, del “Programa de desarrollo turístico del corredor Punta Carrizal-Punta Graham”.

Dicho planteamiento ha sido promovido por ese gobierno en asociación con el Fondo Nacional de Fomento Turístico (Fonatur), la superficie a desarrollar con carreteras, canales, puentes y grandes complejos hoteleros “de bajo impacto”, unas 30 mil hectáreas, contiene las 15,100 ha que Jalisco ha reclamado como espacio de su soberanía desde 1997.

Jalisco reivindica el territorio continental que está frente al islote Peña Blanca hacia el poniente, hasta la punta Graham o Navidad, frente a la laguna homónima, lo que incluye el aeropuerto de Manzanillo; pero la zona que ha sido escenario de enfrentamientos, presencia policial y conatos violentos de forma constante desde 2004 es el extremo occidental, en la llamada península de la Culebra, donde el ejido El Rebalse ha defendido sus derechos como miembro de Jalisco ante la abierta intención colimense de expropiar sus terrenos a comienzos de los años noventa, pues es el más grande obstáculo geográfico a su control total de la zona. En cambio, Colima controla el extremo poniente de la península, donde se ubica el desarrollo Isla Navidad y el poblado de Colimilla o La Culebra.

“Están obligados a tomar en cuenta a El Rebalse para que el proyecto lo puedan sacar adelante”, señala el presidente del ejido, Álvaro de la Cruz Quiles, quien confía en que los recientes acercamientos respeten los derechos de la comunidad que ha sido la manzana de la discordia en la disputa territorial. “Al permitir la obra del agua para dotar a Colimilla, un problema que se tiene desde 2009, demostramos nuestra buena voluntad; ahora a ellos les toca”, refiere.

El 15 de diciembre de 2012, el gobierno colimense publicó el documento en su órgano oficial de difusión, como un acuerdo del ejecutivo local, tendiente a “impulsar planificada y ordenadamente el desarrollo turístico regional y reactivar las economías locales generadoras de empleos mejor remunerados, mediante el aprovechamiento sustentable del potencial turístico de la región, implementando un instrumento de planeación a largo plazo, que considere el contexto anterior y la prioridad de los segmentos turismo de sol y playa” (se puede leer completo en http://148.235.70.104/periodico/peri/15122012/p2121501).

En esta zona, “la problemática puede resumirse en los siguientes aspectos: deficiencias en la conectividad carretera, escasez de oferta de productos turísticos, baja oferta hotelera; poca población, ubicada en pocas localidades con pobre imagen urbana; insuficiente promoción turística e insuficiente atención al turista, y confusión de límites entre Colima y Jalisco”.

Refiere que “existente ofrece una pobre conectividad entre el eje vial primario (la carretera federal 200) y los principales atractivos turísticos. El acceso a las playas Peñablanca y Playa de Oro en la actualidad es a través de brechas y caminos de terracería que cruzan la zona montañosa. La comunicación de Manzanillo y el aeropuerto internacional hacia Isla Navidad, en donde se ubica el único desarrollo hotelero de importancia en la zona, el Hotel Grand Bay, así como los únicos restaurantes equipados para turistas, tiene como paso obligado el centro del poblado de Cihuatlán, Jalisco, lo cual produce una demora por tenerse que cruzar esa parte del poblado que presenta gran tráfico vehicular en calles angostas”.

Aunado a lo anterior, “la carretera local que comunica finalmente a Isla Navidad con la Carretera Federal 200, es una vialidad angosta que requiere su modernización, especialmente en el tramo del puente angosto que se encuentra sobre el canal que comunica al río Marabasco con la laguna de Barra de Navidad”.

En el planteamiento general “se proponen proyectos estratégicos sobre la playa pero también al interior del territorio. Se refuerzan los poblados existentes integrados a los proyectos propuestos y las áreas naturales se revalorizan como atractivos para ecoturismo así como las zonas de cultivo para turismo rural. Todas las propuestas están conectadas con la red vial existente que está determinada y también están ligados al aeropuerto internacional”.

Para “complementar lo anterior, se proponen rutas y circuitos turísticos, que incorporan atractivos existentes en las zonas vecinas a la del estudio”, con ocho zonas a desarrollar, denominadas: Estero Potrero Grande, Montaña, Presa Los Hachiotes, Huertos, Isla Navidad-Playa El Coco, Playa Peña Blanca, Carretera 200 y Poblados.

El grueso de las inversiones públicas va por las vías de comunicación. “Se deberán de establecer nuevas vías que conecten de una manera eficiente a Isla Navidad con el aeropuerto y mejorar las conexiones con la carretera federal 200. Ampliar la capacidad instalada para servicios de muelles turísticos para yates y embarcaciones particulares y se deberá de crear un sistema de transporte turístico regional a manera de micro-cruceros que permita el traslado de los turistas”. Esto pasa por una carretera panorámica pegada a la línea costera de casi 30 km.

Además, “establecer nuevas formas de comunicación que por sí mismas se conviertan en un atractivo turístico, por lo cual se deberá desarrollar un sistema de comunicación fluvial entre la zona de Isla Navidad, el aeropuerto, el estero de Potrero Grande y la carretera federal”; lo que se propone es abrir canales a través de los amplios pantanos, como paseos turísticos.

Para estos proyectos, el gobernador colimense, Mario Anguiano, calculó recientemente una inversión mínima de 5 mil mdp. De ahí la urgencia de cerrar el problema.