Las madres de hoy: con la maternidad y la carga económica

Al incorporarse las mujeres masivamente al mercado laboral, en los años 70, no lo hicieron en las mismas condiciones que los hombres, señala especialista.
Muchas madres, para ayudar con el sustento, tienen que realizar las tareas del hogar al terminar la jornada laboral.
Muchas madres, para ayudar con el sustento, tienen que realizar las tareas del hogar al terminar la jornada laboral. (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Frente a la mayoría de las mujeres que hasta el siglo pasado solían  dedicarse de lleno “a las labores del hogar”, las madres de hoy —además de seguir a cargo de gran parte de los quehaceres domésticos y la crianza de los hijos— deben trabajar fuera de casa para obtener ingresos que les permitan mantener a sus familias. Sin su contribución, los hogares simplemente se irían a pique. La precariedad de los salarios impide su sostenimiento digno con la sola aportación del padre, como antaño.

Para poder sufragar los gastos de su familia, Mayra se pone en pie antes de las cinco de la mañana, prepara desayunos y lonches para su esposo y dos hijos de 5 y 8 años. Luego toma el camión para ir a un laboratorio, donde trabaja de las siete de la mañana a las tres de la tarde, pero comúnmente sale después. Toma el camión de vuelta a casa y llega a realizar quehaceres, lavar o planchar, preparar la cena y atender a sus hijos, que en su ausencia cuidó una tía a cambio de una ayuda económica.

Su rutina se repite de lunes a sábado. Mayra queda exhausta, pero  no se imagina sin trabajar, no por un asunto de derechos, sino porque “no nos ajustaría para pagar las cuentas”. Su esposo trabaja en una empresa de transporte de carga y entre los dos ganan apenas para pagar renta, servicios de la casa, alimentación, camiones, gastos del kínder y la escuela primaria. Aún así se sabe privilegiada: muchas otras mamás no ven la salida a la carestía, aunque trabajan muy duro.

Pese a ello, lejos de reconocer el trabajo remunerado femenino, las mamás deben lidiar con situaciones laborales adversas.

“Al incorporarse las mujeres masivamente al mercado laboral, en los años 70 del siglo pasado, no lo hicieron en las mismas condiciones que los hombres. Había una situación de discriminación respecto al hecho de ser mujer”, señala la investigadora María de los Ángeles González Ramírez, responsable del Programa de Género del Departamento de Sociología del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSCH) de la UdeG.

Aunque en México las instituciones del sector público igualaron el salario de mujeres y hombres por desempeñar el mismo trabajo, en el sector privado todavía hay muchas empresas donde priva la discriminación salarial. La especialista cita el reporte del Banco Interamericano de Desarrollo (2011) que subraya la persistencia de esta brecha de sueldos que pone a nuestro país en uno los primeros lugares de América Latina.

En el medio privado persiste la idea de que son los hombres quienes mantienen el hogar y por tanto deben ganar más, mientras el trabajo de la mujer es solo “una ayuda para completar el gasto familiar” y les pagan menos. “La realidad no es así”, puntualiza González Ramírez.

El diagnóstico sobre grupos familiares, realizado por Beatriz Bustos bajo el auspicio del Ayuntamiento de Guadalajara, concluye “que quienes están sosteniendo los hogares hoy son las mujeres”, cita. “Esto obedece a que los varones no se están incorporando al mercado laboral o están dejando de hacerlo por la precariedad en los sueldos y entonces son las mujeres quienes se están incorporando y están asumiendo la responsabilidad de la manutención familiar aún cuando la paga es muy baja”.

Tan baja que, muy pronto, niños, niñas y adolescentes también deben trabajar en algo para contribuir al hogar, un fenómeno creciente “sobre todo en zonas urbanas donde se pensaba que no había tal precariedad”.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el segundo trimestre de 2013, la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo nacido vivo es de 44.1 por ciento. Sin embargo, esta tasa alcanza 71.8 por ciento entre las madres solteras, 71.7 por ciento en las divorciadas y 68.3 por ciento en las separadas (68.3 por ciento), es decir, casi siete de cada diez trabajan o buscan trabajo.

Sobreviven con 500 pesos 

En promedio, 50 por ciento de los hogares sobreviven con ingresos de 500 pesos a la semana para el sostenimiento de un grupo familiar de cuatro personas. Las madres trabajadoras aportan buena parte de esa cantidad, refiere la investigadora María de los Ángeles González Ramírez.

“Ésa es la condición de pobreza y hambre que ahora el gobierno federal está queriendo combatir con programas sociales”, anota. A la pregunta de si hay resultados, la especialista responde que es muy pronto para medir su impacto y reconoce que los hogares mexicanos de hoy afrontan mayor pobreza y marginación que hace 20 años. “El salario mínimo no se ha incrementado como sí lo ha hecho el precio de la canasta básica y
el precio de bienes y servicios”.

Actualmente el salario mínimo general en la zona A del país es de 67.29 pesos por jornada. Costear una canasta básica para una  familia de cuatro miembros requiere de 184.96 pesos por día, según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El desfase es enorme.

“Entonces vemos a chicos y chicas de 14, 15 años buscando trabajo porque el papá no lo tiene o sus ingresos no son suficientes. Los hogares están siendo sostenidos por las mujeres, niñas y niños”, subraya González Ramírez.

Visiblemente, el factor económico ha incidido en la dinámica de los hogares y en el rol tradicional de la maternidad. Laborar fuera de casa obliga a dejar el cuidado de los hijos en manos de un tercero, de ahí que una de las principales demandas insatisfechas de las madres trabajadoras sea contar con guarderías para su resguardo. Estos espacios resultan insuficientes. Peor aún: el estado no prevé servicios de cuidado para niños que rebasan los cuatro años de edad.

¿Puede un menor de seis, siete o diez años de edad responsabilizarse de sí?... En muchos hogares así lo hacen a falta de quien las apoye, y no sólo eso, también quedan a cargo de hermanitos más pequeños. Situación que se agrava ante el creciente número de mujeres que enfrentan solas la manutención y crianza de los hijos.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reporta que hoy en México casi tres de cada diez hogares tienen jefatura femenina. La carga económica y de responsabilidad que recae sobre estas mamás es el doble, pues son el principal o único proveedor de su hogar y esto las mantiene más ausentes. Obligadas a trabajar un mayor número de horas para mantener a sus hijos. Incluso en días como hoy, de festejo.

Mamás en México

7 de cada 10 mujeres mayores de 15 años (71.6%) ha tenido al menos un hijo nacido vivo

27.1%de mujeres  mayores de 15 años no ha tenido hijos y 1.3% no especificó si tuvo o no al menos un hijo vivo o no los ha tenido

28.3 millones de mujeres son madres

3 de cada diez madres son jefas de familia

8.2millones de mujeres de 12 años y más con por lo menos un hijo vivo tiene no está unida. Son viudas, separadas, divorciadas o solteras

2.4es el promedio de hijos por mujer

24 años es la edad promedio del primer hijo

4de cada diez mujeres consideran que 2 hijos es el número ideal

13.6%de las madres que dieron a luz en 2009 fueron de adolescentes entre 15 y 19 años

44.1%es la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo vivo. 77.8% es la tasa de participación económica de madres solteras

97%de las madres que trabajan fuera del hogar también se hacen cargo de los quehaceres domésticos


Fuente: Instituto Nacional de Geografía y Estadística. Censo Nacional de Población 2010. Estadísticas a propósito del Día de la Madre