Dos investigadores cuestionan el rescate de presa de Valencia

Deben controlar todos los contaminantes de la cuenca y se debe determinar el problema de los lodos que yacen al fondo del embalse, destacan ambos.
Todos los peces de la presa murieron a finales de junio debido a un derrame de melaza que eliminó el oxigeno del agua.
Todos los peces de la presa murieron a finales de junio debido a un derrame de melaza que eliminó el oxigeno del agua. (Eduardo González)

Guadalajara

Si no se eliminan las fuentes de contaminación y se remueven los lodos adulterados del fondo del embalse, el rescate de la presa Valencia o Hurtado por parte de los gobiernos federal y estatal se antoja superficial e insuficiente a dos investigadores consultados por MILENIO JALISCO.

Arturo Gleason Espíndola, catedrático e investigador de la UdeG y consultor hidráulico, así como Silvana Marisa Ibarra, ex integrante del Comité Estatal para la Protección de Humedales y consultora, señalan la necesidad de dar un tratamiento especial a nivel de cuenca porque al tratarse de un espacio geográfico relativamente reducido, la capacidad de resiliencia (autodepuración) del cuerpo de agua disminuye drásticamente por la elevada presión urbana y productiva de los alrededores.

"Es fundamental eliminar todo riesgo quitando toda fuente de contaminación. Con todo y que se menciona que la calidad del agua es buena, basta que se presente otra descarga para contaminar nuevamente el vaso. Se debe asegurar el control de las emanaciones superficiales contaminantes, de acuerdo con la legislación ambiental vigente a fin de propiciar las condiciones necesarias que favorezcan el restablecimiento del ambiente en los sitios contaminados y prevenir futuros brotes en otras zonas", explicó Gleason Espíndola.

Además, "es necesario identificar el tipo de contaminantes que la presa ha recibido, no sólo durante la contingencia, que se han ido alojando en el fondo del embalse y removerlos. Hay que determinar el volumen de lodos en el fondo de la presa, remover para luego tratarlos y determinar su disposición final", añadió.

Así, la información sobre tiempos y recursos destinados a esta tarea se le antojan insuficientes, por lo cual "es necesario precisar más la información técnica en cuanto la evaluación del impacto de la contaminación del embalse, para realmente tener claro un horizonte que contemple el saneamiento integral".

Por su parte, Silvana Marisa Ibarra comenta: "Dicen de poner aereadores y que con los tres que llegaron prestados del sitio Ramsar laguna de Zapotlán, la DBO [Demanda Bioquimica de Oxigeno] ya ha bajado de cuatro mil a 800 partes por millón, cosa que es bastante lógica [...] sin embargo, se está dejando de lado algo de suma importancia: el suelo del humedal y la materia orgánica, venida de la melaza y los peces muertos que hayan quedado, y sumada al posible metro y medio de azolve producido en el tiempo de vida de la presa".

Destaca que "si el interés estuviera sobre implementar soluciones reales para mantener los servicios ambientales de la presa, aprovecharían la baja biodiversidad ahora existente, para realizar una limpieza de fondo y evitar que el azolve al fondo siga eutrofizando al humedal; incluso antes del derrame con melaza, la presa no cumplía con las especificaciones de la norma para riego".

Si la utilidad de la presa "es vista únicamente por su uso agrícola", lleva a "interpretar que se sigue omitiendo el uso ambiental que dicta la Ley de Aguas Nacionales", lo que deriva en que no se pueda mejorar de fondo las condiciones ecológicas de la cuenca en la que incluso está contenida el sitio Ramsar Laguna de Atotonilco".

Los datos

Una empresa clandestina derramó miles de toneladas de melaza a finales de junio pasado al arroyo San Isidro, provocando la muerte de más de 500 toneladas de peces en la presa de Valencia —donde desemboca el arroyo— y la hospitalización de seis personas

El bajo nivel de la presa y el gran volumen de melaza derramada provocaron que el oxígeno se redujera drásticamente, lo que mató a todos los peces de los que viven decenas de familias de pescadores y restauranteros que venden a la orilla

El modo de recuperar el oxígeno ha sido con el uso de "aereadores" traídos de la laguna de Zapotlán. Estos instrumentos funcionan girando en horizontal, lo que en su movimiento oscilante producen aire y oxígeno en el agua; sin embargo, para llegar a la materia acumulada en el fondo de la presa sería necesario que la acción fuera en vertical para remover el suelo; sin remoción de suelo, es muy poco probable que los procesos —normales y antrópicos— de la eutrofización se reviertan, opina la investigadora Silvana Ibarra