“El instrumento no define a un violinista sino su interpretación”

El joven y prestigioso violinista canadiense Alexandre Da Costa manifiesta interés por volver a colaborar con la Filarmónica de Jalisco, un estado por el que ya siente “especial afecto”.
El músico está por ofrecer recitales en Australia y Canadá
El músico está por ofrecer recitales en Australia y Canadá (Cortesía)

Guadalajara

Guadalajara se ha convertido en una ciudad especial en la memoria del joven y prestigioso violinista de origen canadiense Alexandre Da Costa, quien el pasado fin de semana, primero el viernes 21 y después el domingo 23 de febrero fue el invitado internacional en el programa semanal que ofreció la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ). Para el artista de 34 años de edad, es la tercera ocasión en la que visita la Perla Tapatía.

En su más reciente escala y participación con la OFJ, bajo la dirección del recién nombrado director Marco Parisotto, entregó a los asistentes el Concierto para violín Op. 35, de Tchaikovsky. Tras su participación charló con este diario sobre sus “experiencias tapatías”, además de su vocación, que le ha permitido no sólo hacer lo que más disfruta, según comparte, sino también cosechar premios internacionales, y contar con el apoyo y reconocimiento de artistas de la talla de Rafael Fruhbeck de Burgos y Charles Dutoit.

“Disfruto mucho estar aquí para interpretar el Concierto para violín Op. 35, se trata de una obra musical dominada por el lirismo y el romanticismo, a pesar de sus dificultades técnicas”, comentó el artista, quien añadió que la mencionada obra es “de lo más difícil de interpretar del repertorio clásico universal. El compositor pensó en la música, sin imaginar que no cualquier violinista podría tocar su obra maestra”.

A la pregunta cuál es su concierto favorito entre el repertorio romántico para violín, destacó que Tchaikovsky es su predilecto “después viene Brahms, también me gusta mucho el concierto de Sibelius y el de Max Bruch. Creo que me van muchas obras románticas, que posean grandes líneas, grandes melodías, que no solo requieran ser tocadas muy bien, sino que exijan además profunda  interpretación y que uno se identifique artísticamente en ellas”.

Respecto a su agenda inmediata, adelantó que en breve tocará en Puerto Rico el Concierto para violín, de Alban Berg, que no es una obra que se interprete muy a menudo en las salas de concierto actuales. “También tocaré el Primer concierto para violín, de Prokofiev con la Toronto Symphony, son obras especiales, cuya estupenda inventiva se percibe desde la lectura inicial”.

En su opinión, el violín es uno de los instrumentos más importantes en la música clásica, sobre los legendarios modelos Stradivarius y Guarnerius opina que “no solo son instrumentos musicales, sino también obras de arte. Actualmente yo toco precisamente un Guarnerius,  que me fue prestado por la empresa canadiense Canimex pero el instrumento no define a un violinista. Yo soy violinista y cualquiera que sea mi instrumento musical debo ofrecer una interpretación de elevada calidad, con el sonido más precioso que pueda articular y con el mayor profesionalismo”.

Sobre la experiencia de visitar Guadalajara y su relación con la OFJ narra sentir especial afecto por la ciudad, además de disfrutar de una estrecha relación con la orquesta dirigida por Parisotto, señala que incluso le encantaría volver a colaborar con la orquesta, sin embargo, su agenda también incluye escalas en países como Australia y su natal Canadá. “Si el maestro Marco Parisotto vuelve a necesitarme, será muy grato regresar”, concluye el artista que describe al célebre ruso David Oistrack como “el mejor violinista de todos los tiempos”.