Fracaso de la dispersión: 207 mil viviendas deshabitadas

Investigadores del Conapo demuestran que se trata de “vivienda formal” y que las causas de abandono son la distancia al trabajo y la inseguridad.
Las casas abandonadas equivalen a casi 12 años de crecimiento poblacional a tasa de promedio de 2005 a 2010.
Las casas abandonadas equivalen a casi 12 años de crecimiento poblacional a tasa de promedio de 2005 a 2010. (Milenio)

Guadalajara

El área metropolitana de Guadalajara alberga, en zonas parcial o totalmente consolidadas, alrededor de 207 mil viviendas deshabitadas que revelan  que las políticas de dispersión han fracasado. Si la ciudad interrumpiera en este momento su crecimiento, esas unidades existentes permitirían dar cobijo a más de 800 mil personas, lo que equivale a casi doce años de crecimiento poblacional a la tasa promedio vigente entre 2005 y 2010, de 1.72 por ciento anual, según datos del INEGI.

Este simple dato demuestra la falta de justificación de nuevos desarrollos fuera de la zona ya delimitada en los planes parciales, como sucede en Zapopan, donde se pretende detonar un megafraccionamiento de 33 mil viviendas cinco kilómetros por afuera del perímetro definido para la ciudad. Y “desarrollar” sobre la carretera a Colotlán es en ese contexto en extremo complicado dado el enorme gasto en infraestructura y la ubicación aún más lejana de los centros de trabajo, educación y recreación.

“En un nivel general, la problemática reciente en el tema de vivienda se relaciona con la localización lejana y periférica de gran parte de la oferta formal, lo cual está relacionado tanto con la vivienda deshabitada, como con la expansión urbana, lo que a su vez deriva de la inexistencia de coordinación, de un proyecto público de ciudad y de una política de vivienda que fomenta la producción y adquisición de inmuebles nuevos, aunque también se asocia a procesos como el desempleo y la inseguridad”, señalan los investigadores Rubén Almejo Hernández, Yolanda Téllez Vázquez y Mónica Velázquez Isidro, en un artículo publicado por el Consejo Nacional de Población (La situación demográfica de México, 2014).

Los datos del censo 2010 revelan que en las tres grandes metrópolis nacionales (México, Guadalajara y Monterrey) existe 40 por ciento de las viviendas deshabitadas del “sistema urbano nacional”. Respectivamente, “632 mil, 207 mil y 188 mil viviendas particulares deshabitadas, que equivalen a casi 12 por ciento del parque habitacional de cada una de los tres casos estudiados […] entre 2005 y 2010, en estas metrópolis se construyeron 725.2 mil unidades; simultáneamente, la vivienda deshabitada aumentó 8.9 por ciento, al pasar de 802.7 mil a 867.9 mil unidades”.

Los resultados del índice “muestran que las viviendas deshabitadas disponen de servicios públicos [electricidad, drenaje, Internet], lo cual sugiere que se trata de bienes construidos y ofertados [sic] por el mercado inmobiliario formal […] desarticulados del tejido urbano, con servicios públicos escasos, que distorsionan el significado de vivienda y de ciudad, agudizan la segregación espacial o social, y generan contextos donde los inmuebles difícilmente constituyen un patrimonio o inversión”, agregan.

En particular, añaden, “las zonas metropolitanas del Valle de México y Guadalajara presentan una separación entre oriente y poniente, ubicándose en el oriente las peores condiciones y al poniente las que ofrecen menos desventajas. En ambos casos, se observan áreas centrales degradadas, en las que sus habitantes tienen opciones limitadas para hacer más eficiente el gasto o ahorro, situación evidenciada por la carencia de refrigerador, que de manera indirecta da cuenta del bajo nivel de ingresos”.

Las actividades económicas predominantes “también son cualitativamente diferentes en las ageb [áreas geoestadísiticas básicas, unidad de información censal] con alta incidencia de viviendas deshabitadas en las metrópolis analizadas, prevaleciendo el comercio al por menor, hecho interrelacionado con la lejanía entre las áreas donde sobresalen las viviendas deshabitadas y los centros de abastecimiento de bienes y servicios domésticos; se trata, pues, de un comportamiento económico básico: satisfacción de la demanda”.

El análisis de los datos, añaden, permite señalar que las viviendas deshabitadas “son predominantemente producidas por el mercado formal, de ahí que se enclaven en zonas con coberturas aceptables de equipamiento urbano, en particular, con los servicios tradicionales como agua, drenaje y electricidad. La ubicación también indica que se trata de las áreas en que se construyeron grandes desarrollos habitacionales en el pasado reciente. Este fenómeno, por tanto, estaría relacionado con los costos que representa trasladarse cotidianamente a la ciudad, así como con otros procesos contingentes como la violencia”, puntualizan. Artículo completo, en www.conapo.gob.mx.

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Poca transparencia en planes urbanos

Carlos Martínez, representante ciudadano en el Instituto Metropolitano de Planeación, aseguró ayer en MILENIO RADIO que hay una preocupación por los problemas que arrastra la metrópoli y que esa institución busca consolidar la información para establecer soluciones a los males urbanos de Guadalajara. Sin embargo, se topan con el recelo de muchos funcionarios que no entregan información oportuna.

“Yo estoy de acuerdo que hay información que debe ser clasificada por cuestiones de seguridad, pero cuando se están tomando decisiones para la ciudad, creo que se debe de compartir, con las debidas reservas del caso, porque si no, se están tomando decisiones en las rodillas”, puso en relieve. El consejero espera que los candidatos al gobierno de los municipios de la ciudad aporten soluciones sensatas para mejorar la calidad de vida del tapatío.

Redacción/ Guadalajara

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