Hay 14 especies en peligro y son ignoradas en megaproyecto

El Colectivo Conecta Bosques se une a las voces que reclaman replantear el manifiesto de impacto ambiental a la luz de sus “graves” deficiencias.
Por la fragmentación del hábitat, las poblaciones de ciertas especies se dividen.
Por la fragmentación del hábitat, las poblaciones de ciertas especies se dividen. (Especial)

Guadalajara

Tanto la manifestación de impacto ambiental –MIA, actualmente suspendida como el estudio técnico justificativo [ETJ] para el cambio de uso de suelo forestal en la zona del Macrolibramiento de Guadalajara, presentan graves omisiones que hacen recomendable replantearlos, sobre todo por las actualizaciones que se han tenido en el registro de  especies protegidas desde 2004, cuando se emitió la primera autorización.

Un documento elaborado por el colectivo Conecta Bosques, que busca garantizar la integridad de los ecosistemas que serán afectados por la ruta de cuota que desviará la circulación de automotores de la zona metropolitana de Guadalajara en su zona sur, destaca que además del jaguarundi (Puma yaguaroundi) y de la rana leopardo (Lithobates neovolcanicus), hay al menos una docena de especies vivas que deberían considerarse por estar en alguna categoría de protección especial, y sumarse a las ya reconocidas en los documentos autorizados. Esto, sin dejar de considerar que especies no incluidas en la NOM-059, como el puma (Puma concolor), el superdepredador del área, requiere de grandes territorios para comer y reproducirse, lo cual no está considerado por los promotores de la carretera.

El texto se denomina “Observaciones al estudio técnico justificativo y al manifiesto de impacto ambiental del Libramiento de Guadalajara”. En el aspecto de las especies de fauna, la realidad ha dejado obsoleto lo que se registró en 2004.

Respecto al ETJ, en un apartado “se enlistan un total de trece especies dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2001. En 2010 la Semarnat actualizó dicha norma, por lo cual las especies contenidas han cambiado […] se tiene un total de 27 especies con alguna categoría de protección, es decir el doble”.

Más grave, en la MIA, que le precede en tiempo, “no se consideraron reptiles, anfibios o peces dentro del listado de fauna. Además, los mamíferos enlistados son conejos y ratones, no considera mastofauna mediana como el coyote, el zorro, o grande como el puma”.

Además, ese documento, elaborado por encargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), minimiza los efectos negativos de la obra, pues –como se suele argumentar por promotores de obras- los daños a los corredores de fauna ya han ocurrido y en vez de plantear restauraciones, sugiere que se dé prioridad a la obra y se haga una escasa inversión en el tema ambiental.

De este modo, en la sección IV de la MIA, “identificación y análisis de los procesos de cambio en el sistema ambiental regional”, se responden tres planteamientos sobre posibles impactos ambientales: “a) Interrupción de las rutas migratorias. Las rutas migratorias no se interrumpen pues gran parte del área del proyecto está ocupada por terrenos agrícolas desde hace más de 20 años. b) disminución de la abundancia. La fauna silvestre se encuentra totalmente disminuida por lo que los cambios ocasionados por el proyecto no serán significativos. c) competencia por límites territoriales. En el lugar ya no hay fauna que compita por el territorio pues sólo quedan animales pequeños adaptados a vivir en este ambiente”.

Sin embargo, observa Conecta Bosques: “el libramiento podría no cortar con rutas migratorias a nivel nacional, pero a nivel local cortará las conexiones entre el área natural protegida bosque La Primavera y el volcán de Tequila y entre La Primavera y Cerro Viejo, por ejemplo. Las especies se verían aisladas y sus relaciones con otros congéneres afectadas”.

Cámaras-trampa puestas por el colectivo “ponen en evidencia especies de fauna no consideradas dentro del listado de la MIA, por lo cual no sólo la abundancia del área no está disminuida, sino que es habitada por especies que se verán afectadas por el libramiento. Además especies como el puma sí requieren de espacios amplios y conservados, así como pasos a otras áreas”.

Especies omitidas

Algunas omisiones específicas del ETJ: “Se enlista [únicamente] un mamífero dentro de la norma, el  murciélago Choeronyctris mexicana, cuando ahora se tienen cuatro especies [en categoría de protección]: Megasorex gigas, Choeronyctris mexicana, Leptonycteris curasoae y L. Novalis”.

En el listado “se tienen cuatro especies de herpetofauna, es decir anfibios y reptiles, dentro de la norma 2001; Sceloporus grammicus, Lampropeltis triangulum, Crotalus molossus y C. pusillus; [pero] en la norma 2010 hay un total de trece incluyendo las cuatro que ya había; Thecadactylus rapicaudus, Anolis gadovi, Aspidoscelis(Cnemidophorus) communis, A. lineattissimus, Adelophis copei, Hypsiglena torquata, Salvadora bairdii, S. Mexicana, y Micrurus laticollaris”.

El documento es contradictorio. Asegura haberse elaborado los registros con testimonios de pobladores de la zona, y que se habría completado con “revisión bibliográfica y en conocer los registros históricos de vertebrados terrestres, para ello se revisaron bases de datos del Global Biodiversity Information Facility (GBIF, www.gbif.org)”.

Así, parece evidente que “en ningún momento se llevó a cabo un muestreo sistemático de fauna en el área”. Es por eso que a diez años de los primeros permisos, las deficiencias brincan. La suspensión actual de la obra abre la oportunidad de corregir esas graves deficiencias.

Impactos de carreteras

Para los animales, el problema es la fragmentación del hábitat. “Algunas especies ven la carretera como un muro infranqueable; el tránsito de vehículos, la textura de la carretera, el ruido y los problemas asociados como basura, incendios, provocan en ocasiones que las poblaciones se dividan y los que se atreven a cruzarla pueden morir en el intento, en particular las crías y los juveniles”. Dictamen sobre carreteras costeras, Rodrigo Núñez Pérez, 2005.

Inventarios de áreas protegidas, ignorados

En la zona impactada por el Macrolibramiento de Guadalajara podrían ser más especies amenazadas con la obra. Tanto la reserva estatal de Cerro Viejo como la federal de La Primavera afrontarán un grave problema si no se minimiza el impacto ambiental de la carretera

La alta diversidad biológica de Jalisco, enclavado en una zona de transición biogeográfica –la América neártica y la América neotropical- y su especial riqueza en especies endémicas, debió llamar la atención de los consultores que elaboraron la MIA y el ETJ del Macrolibramiento, dado que lo normal sería haber encontrado múltiples formas de vida exclusivas o amenazadas

El estudio que se elaboró para decretar área natural protegida apenas en 2013, la zona de Cerro Viejo-Chupinaya-Los Sabinos, por parte del gobierno del estado, ofrece una pequeña ventana en el tema de los anfibios, grupo de especies que están amenazadas de desaparecer en todo el planeta

“Los anfibios listados para el área también en su mayoría son endémicos de México, los cuales son quince especies: Anaxyrus compactilis, Incilius marmoreus, I. occidentalis, Hyla eximia, Pachymedusa dacnicolor, Plectrohyla bistincta, Craugastor occidentalis, Craugastor hobartsmithi, Eleutherodactylus nitidus, Lithobates megapoda, L. montezumae, L. neovolcanicus, L. psilonota, L. pustulosus y Pseudoeurycea bellii”.

En cuanto a las especies en categoría de protección, “siete potencialmente se encuentran en el área, cinco de éstas cuentan bajo protección especial (Gastrophryne usta, Lithobates forreri, L. megapoda, L. montezumae y L. pustulosus) y dos en la categoría amenazada (Lithobates neovolcanicus y Pseudoeurycea bellii)” (consultar http://siga.jalisco.gob.mx/multi/CerroViejoETJ.PDF)

En cuanto al bosque La Primavera, la otra gran demarcación protegida atravesada de cerca por el trazo, los registros de hace más de una década ya indicaban: “El área cuenta con un registro de 200 especies de vertebrados, distribuidos en siete de peces, 19 de anfibios y reptiles, 135 de aves y 29 de mamíferos; encontrando que de estos registros, 19 se encuentran enlistados bajo alguna categoría de protección, de conformidad con la NOM-059-ECOL-1994, 12 se encuentran amenazadas, de las cuales 4 son endémicas; 2 bajo protección especial; 3 raras, con una endémica y 2 en peligro de extinción” (ver http://www.conanp.gob.mx/que_hacemos/pdf/programas_manejo/primavera.pdf)

Nada de esto encontraron los especialistas contratados por la SCT. Y la obra, a pesar de que está suspendida desde abril de este año, se sigue construyendo.