Se desvanece la posibilidad de edificar un reclusorio

En 2006, el gobierno federal estableció 96 millones de pesos para los trabajos del inmueble en Xoconostle. Hoy sólo hay un 30 por ciento de avance en las obras.
La estructura de las torres de vigilancia, oficinas de servicios y las celdas se quedaron a la mitad de su levantamiento.
La estructura de las torres de vigilancia, oficinas de servicios y las celdas se quedaron a la mitad de su levantamiento. (Marcelo Ramírez Herrera)

Ocotlán

En la comunidad de Xoconostle, ubicada a 13 kilómetros de la cabecera municipal de Ocotlán, en Jalisco, se encuentran los restos de una construcción que pretendía ser un Centro Integral de Justicia Regional (Ceinjure), el cual desahogaría el serio problema de sobrepoblación carcelaria que vive la región Ciénega.

La obra se encuentra en las faldas del cerro La Pitayera. Para poder llegar al lugar es necesario pasar por una carretera angosta y que tiene demasiados baches. Ese camino conecta al poblado de San Martín de Zula con Xoconostle. Un kilómetro antes de llegar a la comunidad, a mano izquierda, justo bajo la sombra de un árbol de mezquite, está una brecha de difícil acceso, hecha de terracería, en donde el paso solo es posible para un automóvil a la vez y esa es la entrada de lo que pretendía ser el Ceinjure.  

En 2006, el gobierno federal estableció un presupuesto de 96 millones de pesos para empezar con los trabajos del inmueble. Son siete hectáreas donadas por el ejido de Xoconostle; sin embargo, sólo se trabajó durante dos años y fueron invertidos 37 millones de pesos, que significaron tan sólo un 30 por ciento de avance.

Ocho años después las instalaciones del penal se encuentran en total abandono. Grandes piedras y alambre de púas bloquean la entrada principal del lugar, mientras que al interior del mismo se puede ver el área que se destinaría para comedor, oficinas y baños sin muebles. La parte más atrasada son el patio central, las torres de vigilancia y las celdas. Se observa que en algunos muros hay cableado eléctrico y tubería de agua, también hay bardas que lucen con serias afectaciones, además de estar marcadas por el grafiti.

Los trabajos fueron detenidos, debido al cambio de administración en el gobierno estatal, pues en ese entonces, Francisco Javier Ramírez Acuña dejaría el mandato a su sucesor Emilio González Márquez, mismo que no vio viable la edificación del reclusorio dejándolo al olvido.

A inicios de este 2014 el alcalde de Ocotlán, Enrique Robledo Sahagún, informó a los medios que el municipio entraría a un concurso en el cual se buscaría traer una academia regional de adiestramiento policial como parte de un proyecto que emprendió el gobierno federal a través de la Comisión Nacional de Seguridad y de la Policía Federal Preventiva (PFP). Una de las reglas para participar en el certamen era el contar con un terreno adecuado para una academia y Ocotlán ya lo tenía: la superficie en Xoconostle.

Predio con intentos fallidos

“Son siete hectáreas y más de 30 millones de pesos tirados en un fantasma y ese es dinero de la gente y al final de cuentas le costó al pueblo”, así se expresó Juan Manuel Alatorre Franco, diputado estatal por el Distrito, al ser cuestionado sobre la situación actual del predio destinado desde el 2006 para la construcción de un Centro Integral de Justicia Regional.

Juan Alatorre dijo que al estar abandonado el inmueble, se buscó ver la manera de hacer un reclusorio de baja peligrosidad o en su defecto un hospital, pero no fue viable.

El también integrante de la comisión de Seguridad Pública y Protección Civil en el Congreso Estatal explicó que se ha ofrecido el terreno a las corporaciones policiacas de nivel estatal y federal, sin embargo  “sabemos que no hay interés por parte de las corporaciones porque lo ven muy vulnerable por la altura del cerro”.

El ex alcalde de Ocotlán resaltó que desde el Congreso están pidiendo una respuesta para saber si se quedarán con el predio o no, de no ser así harán el ofrecimiento a instituciones de salud u oficinas estatales.

Afirmó estar en total acuerdo con la recomendación de la CEDHJ; sin embargo, subrayó que el municipio solo tiene la función de resguardar a personas que incumplieron en faltas administrativas. “Solo se debe tener cárceles de resguardo en nivel administrativo, la función de la cárcel en este momento debe corresponder al estado”.

Sobre los años

En 2006, el ejido Xoconostle dona al gobierno federal un terreno de siete hectáreas ubicadas en las faldas del cerro La Pitayera para que éste construya un Centro de Integral de Justicia Regional (Ceinjure). En este mismo año el gobierno federal tenía contemplado un presupuesto de 96 millones de pesos para terminar los trabajos en cuatro años

En 2007, con la entrada de Emilio González Márquez como gobernador del estado se cambiaron las reglas de operación para edificar los Ceinjure, además el ex gobernador ya no vio viable el que se siguiera construyera una prisión en Ocotlán

En 2008, se paró la obra con un 30 por ciento de avance y con 32 millones de pesos invertidos. El Ceinjure ayudaría a desahogar el serio problema de sobrepoblación que viven las cárceles en la región Ciénega y en esa zona solo La Barca y Ocotlán cuenta con cárceles

En 2014 -ya con ocho años de abandona la obra-, Enrique Robledo Sahagún, Alcalde de Ocotlán, mete al municipio a un concurso el terreno del Xoconostle para atraer una academia de la PFP a ese lugar