No hubo contingencia por partículas suspendidas en la ciudad

La lluvia del anochecer y la labor preventiva podrían explicar que los tapatíos hayan encendido un menor número de fogatas pese a la tradicional fiesta de Navidad.

Guadalajara

Contra la tendencia histórica, la mañana del 25 de diciembre no se convirtió en una de las peores en materia de calidad del aire de acuerdo con los registros de la red de monitoreo atmosférico de la zona metropolitana de Guadalajara, pues apenas en dos estaciones se han rebasado los cien puntos del índice metropolitano de la calidad del aire (Imeca).

Según la información de la red, que se puede consultar hora por hora en su equivalencia en Imeca en http://siga.jalisco.gob.mx/aire/Datos.html, las estaciones de Santa Fe y de Las Pintas, las más nuevas, son las que han rebasado el parámetro para poder considerar que hay mala calidad del aire. En el caso de la primera, enclavada en Tlajomulco de Zúñiga, se ha contado con más de 100 puntos desde las ocho de la mañana, con las partículas suspendidas menores a diez micras como contaminante líder. En Las Pintas, ubicada en El Salto, la anomalía se registró a partir de las diez de la mañana.

No obstante, en ambos casos no fue necesario establecer siquiera fase de precontingencia, pues conforme con el plan de contingencias vigente en la ciudad, esa fase entra a partir de 150 puntos Imeca, sostenido al menos durante dos horas. Los parámetros establecen que en ambas estaciones hay mala calidad del aire, con la siguiente observación: “Se pueden presentar efectos a la salud, en particular para grupos vulnerables, como personas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, adultos mayores, niños. Evite las actividades al aire libre, este atento a la información de calidad del aire. Acuda al médico si presenta síntomas respiratorios o cardiacos”.

No se cuenta con una explicación clara de por qué, pese a la actividad humana especial en los festejos de Navidad, no hubo emisiones que ameritaran contingencia. Una explicación preliminar tiene que ver con la lluvia que cayó al anochecer, que pudo limpiar la atmósfera y que además, al incrementar el frío, disuadió a muchos habitantes de la ciudad a salir a la calle a encender fuego. Esto, complementado con el trabajo de las policías preventivas para exhortar a no hacerlo.

El nombre de partículas suspendidas “se refiere a una diversidad de sustancias que existen en forma de material sólido o líquido finamente particulado con un amplio intervalo de tamaño (0.005 μm a 100 μm), suspendido en el aire. Las partículas son generadas por una gran variedad de fuentes antropogénicas y naturales. Pueden ser emitidas directamente a la atmósfera (partículas primarias) o formarse por la transformación de emisiones gaseosas (partículas secundarias) como los óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles”, indica la NOM-025-SSA1-1993.

“La toxicidad de las partículas está determinada por sus características físicas y químicas. El tamaño, que se mide en términos de diámetro aerodinámico, es un parámetro importante para caracterizar su comportamiento, ya que de él depende la capacidad de penetración y retención en diversas regiones de las vías aéreas respiratorias; también determina su tiempo de residencia en la atmósfera y por ende la concentración a la que puede estar expuesta la población”, añade.

La composición química de las partículas “es también muy importante con relación a los daños específicos a la salud. La mayoría de los estudios sobre efectos a la salud descritos en la literatura son de tipo epidemiológico y analizan las asociaciones encontradas entre las concentraciones de partículas en el aire y los daños a la salud. Sin embargo, actualmente se están haciendo esfuerzos muy importantes para conocer el papel que la composición química y biológica de las partículas tiene en este daño a la salud y cuáles son sus mecanismos fisiopatológicos”.

Los efectos nocivos de las partículas suspendidas “no se limitan al aparato respiratorio, sino que pueden dañar otros aparatos y sistemas como el sistema cardiovascular. Los efectos pueden ser inmediatos o presentarse después de varios días de exposición a esos contaminantes”.